Según últimas cifras del DANE, el nivel de informalidad en Cartagena es del 60,1%, siendo el más alto de las cinco ciudades capitales principales, donde en Bogotá fue de 36,3%; en Medellín, 39,1%; en Cali, 46,4% y en Barranquilla, 58,9%.
En Colombia, a pesar de los esfuerzos del sector publico y privado por incentivar el desarrollo económico y social, nuestra tasa de informalidad sigue siendo elevada, superando el 60% del empleo total; un reto generalizado para la mayoría de los países en Latinoamérica y el Caribe.
La informalidad es un tema multidimensional, para lo cual es necesario una política social, tributaria y laboral desde el ámbito nacional y entes territoriales para reducirla.
Según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se pueden plantear varias estrategias fiscales para combatir la informalidad. La primera de estas es la reducción de costos laborales; la segunda, los regímenes simplificados de tributación para pequeños contribuyentes, combinando estrategias como la reducción de cargas impositivas, el aumento, el monitoreo y control de pago de impuestos; y la simplificación y disminución de trámites.
Según diagnóstico de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), para las Mipymes en Cartagena y Bolivar de 2023, las dificultades para el desarrollo empresarial en nuestro territorio se derivan de distintas variables como la falta de acceso a crédito, tecnología y capacitación, barreras burocráticas y regulatorias que desincentivan la formalización empresarial, lo que a su vez conduce a la informalidad laboral.
Así mismo, la migración por el conflicto armado y la llegada de venezolanos a diferentes zonas han acentuado la informalidad.
Este diagnóstico también arrojó la falta de conocimientos sobre las responsabilidades legales empresariales y del sistema general de seguridad social, las dificultades para crear redes de emprendimiento territoriales y la consecución de recursos económicos, así como la falta de herramientas que les permitan fortalecer su crecimiento comercial y organizacional.
Sin duda, herramientas como la financiación para el emprendimiento y la productividad, la aceleración de emprendimientos de alto impacto, el fortalecimiento de los encadenamientos productivos, y la capacitación y productividad de los trabajadores son una apuesta que debemos seguir fortaleciendo los diferentes actores públicos y privados, por la competitividad y desarrollo social de la mano con políticas sociales, tributarias y laborales.
*Gerente Relacionamiento y Sostenibilidad - Comfenalco.
