Luego de surtir la discusión en la Cámara de Representantes, para el proyecto de reforma a la salud, que promueven el Gobierno nacional y las bancadas de Gobierno, viene un nuevo round: el debate en el Senado, será un nuevo espacio para que los opositores realcen su voz de por qué este proyecto de ley es inconveniente y peligroso. A continuación, algunas de las razones.
1. La reforma no tiene aval fiscal de Hacienda y no tiene concepto del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), es decir, está aprobándose una reforma que no sabemos cuánto va a costar.
2. Según el Artículo 42, se acaba la meritocracia y los concursos para elegir a los directores de los hospitales y ahora sería competencia de los alcaldes y gobernadores. ¿Se politizará el servicio de salud?
3. Se eliminan las auditorías generales y se paga el 85% de los recursos a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES). ¿Quién va a verificar qué se hace con los recursos, quién hará la revisión previa?
4. La transición de dos años es inviable para que el Ministerio de Salud, la ADRES, los centros de atención primaria en salud reemplacen a las EPS.
5. Se cambia la forma de aseguramiento para que sea el Estado quien lo supla, ¿volveremos al Seguro Social?
6. La reforma tiene un vicio de trámite, y no debería discutirse como un proyecto de ley sino como un proyecto de ley estatutaria, toda vez que hay cambios constitucionales.
7. La reforma no garantiza a las IPS que la ADRES les pagará oportunamente por los servicios prestados.
8. Se acaba la Unidad de Pago por Capacitación, fragmentando los recursos de la salud y por supuesto, la prestación de los servicios.
Por lo anterior, debemos estar alertas. Sin lugar a dudas, el sistema de salud actual tiene fallas que se deben corregir, como todo, pero también en la pandemia por el nuevo coronavirus quedó demostrado que tenemos un sistema de salud vigoroso capaz de responder ante la presión y las necesidades vitales.
Siete de cada 10 colombianos, según las encuestas, no están de acuerdo con esta nefasta reforma. No se nos olvide que estamos hablando de la salud: somos 55 millones de colombianos afiliados.
Y lo más escalofriante es que quien lidera esta reforma es el ministro que dice de forma lenguaraz que las vacunas contra el COVID-19 no funcionaron y que jamás se debió ampliar de 5.000 a 13.000 camas UCI en Colombia durante la pandemia. ¡Ay, Dios mío! Vale la pena ver las críticas de la joven Jerome Sanabria, quien con 17 años demuestra que esta es una preocupación de todas la generaciones de colombianos.
