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Desde su primer día de mandato, el nuevo alcalde de Cartagena deberá enfrentar tareas urgentes y grandes desafíos en materia educativa. “Le toca correr: Dau a Dumek sobre contratos de aseo y vigilancia 2024” se lee en uno de los titulares de El Universal que expresa la urgencia de una situación recurrente de todos los años. Los desafíos, por su parte, se pueden escoger de una amplia lista de necesidades que comparte la ciudad con el país.

Las señales de los desafíos que encaran Cartagena y Colombia son claras. Dos ejemplos los ofrecen los resultados de las pruebas PISA 2022, en las que el desempeño de los bachilleres en el país empeoró tanto en matemáticas, como en lectura y ciencias (las tres áreas evaluadas); y las pruebas Saber 11, en las que el promedio de los bachilleres cartageneros se ha venido ubicando en las categorías más bajas de desempeño (C y D) en los últimos años.

Singapur, Japón y Corea del Sur, países con el mejor desempeño en las pruebas estandarizadas, son la antítesis de Colombia. El sistema educativo de Singapur, que siempre ha liderado los resultados en matemáticas, algo nos puede enseñar: lo importante no es la cantidad de tiempo que los estudiantes permanecen en el aula, sino la calidad de una metodología que apuesta por la reflexión de los estudiantes y no por métodos que invitan a la memorización de contenidos. Nos sorprendería saber que en ese país los estudiantes de primaria asisten al colegio “solo” cinco horas diarias (en secundaria las horas aumentan a seis).

Siendo así, Colombia tiene la urgente necesidad de transformar su sistema educativo, iniciando por la formación de los maestros. Transformar su praxis pedagógica con nuevas metodologías que promuevan un aprendizaje activo, una mayor inversión en infraestructura y una contratación eficiente de personal docente, de apoyo psicosocial y de servicios conexos (como el de aseo y seguridad), son pasos que nos enrutan hacia un mayor compromiso de los estudiantes con la escuela, a su bienestar material, cultural y psicológico, y a la apertura a la diversidad.

Con este mismo panorama, Cartagena tiene mucho por hacer. A la lista de desafíos se suman una mejor infraestructura, mayor cobertura neta, bilingüismo, pertinencia de la educación media y acceso a la educación superior, y el cierre de brechas educativas en zonas insulares y rurales. El esfuerzo a varias manos de los gobiernos local y nacional, del sector educativo y de la sociedad civil se requiere para poder avanzar en estos desafíos que enfrenta la ciudad en materia educativa.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Decano de la Facultad de Educación, UTB.

“Colombia tiene la urgente necesidad de transformar su sistema educativo, iniciando por la formación de los maestros”.

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