Columna

Timonazo al turismo

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JUAN SALVADOR VARGAS DÍAZ
11 ENE 2024 - 12:00 AM

Cartagena es sin duda una de las principales potencias del turismo en América Latina y el Caribe. Cientos de miles de visitantes nacionales y extranjeros planean, cada año, recorrer las calles de nuestra ciudad. Su oferta histórica y cultural es inmensa, siendo la principal fuente de empleo para los cartageneros y dando vida a la economía local.

Sin embargo, la ciudad acaba de cerrar una de las peores temporadas turísticas de los últimos tiempos. La ocupación hotelera, que venía recuperándose de las cifras previas al cierre que produjo la pandemia, cayó al 70% durante el 2023. Lo cierto es que la ciudad se percibió vacía en este Fin de Año. Y las repercusiones económicas de ello fueron, sin duda, tema de conversación entre hospedadores, comerciantes, vendedores informales y operadores turísticos.

¿De dónde surge el problema? Son, en realidad, varias las causas.

Una de ellas tiene que ver con el aumento en los costos de servicios de transporte aéreo, por la quiebra de distintas aerolíneas y la eliminación de exención al IVA, entre otros. Así como la inflación y la desaceleración de la economía nacional, que dificultan la posibilidad de viajar para los turistas colombianos.

No obstante, estas grandes causas externas no son lo único, pues algunos destinos, como el Eje Cafetero, lograron mantenerse a flote a pesar de ellas. El interés de visitar Cartagena ha sido desestimulado por otros factores, como la falta de una política de turismo local clara y la mala prensa que han causado la inseguridad, las estafas constantes a turistas extranjeros, los malos tratos a los visitantes y el desorden social y ambiental.

Cartagena necesita un cambio de rumbo; un timonazo en la gestión turística de la ciudad. Personalmente, aplaudo la buena voluntad y los pasos que ya ha tomado la nueva Administración de la ciudad en este sentido, como el anuncio de creación de más centros de atención al turista y al consumidor, así como la recuperación del Centro Histórico y de espacios como plazas, playas, parques y destinos ecológicos.

Este timonazo deberá incluir, sin falta, medidas como: la organización de una agenda cultural robusta para la ciudad, la implementación de normas como el Código Internacional para la Protección de los Turistas, la ampliación del Aeropuerto Rafael Núñez, la regulación de algunos servicios y tarifas y, sobre todo, la formación pedagógica a los operadores turísticos en una atención justa, transparente y organizada que logre combatir la mala imagen que nuestra ciudad ha venido acarreando y consiga que un turista nacional o extranjero desee regresar.

La clave de esta transformación, por supuesto, tendrá que estar en el ejemplo que demos todos; operadores, Administración y ciudadanía en general.

“La ciudad acaba de cerrar una de las peores temporadas turísticas de los últimos tiempos”.

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