“Tu amor es un periódico de ayer; que nadie más procura ya leer; sensacional cuando salió en la madrugada; a mediodía ya noticia confirmada; y en la tarde materia olvidada...”.
‘Tite’ Curet Alonso (Periódico de ayer).
No hay que tener una bola de cristal para saber que la mayoría de las personas leen este artículo digitalmente (desde un celular, una tablet o un PC). Algunos entran directamente a la página web del medio, otros porque les pasaron el link por WhatsApp, buscan por Google o alguien lo compartió por redes sociales.
¿Se imaginan qué pasaría si los propietarios deciden que para aumentar las ventas del periódico impreso solo se publique el primer párrafo de cada artículo en Internet con un mensaje que diga: “Si quiere leer más, compre el papel”? Sin duda es una estrategia absurda, pues sería muy extraño que los que dieron el salto a lo digital, quieran regresar al pasado. Es más, cada tanto aumentan los suscriptores al Epaper, esos lectores que les gusta la información ordenada como la del impreso, pero que la leen por un dispositivo electrónico en formato PDF.
En la era de la tecnología es incoherente obligar a la audiencia a dar pasos atrás, sobre todo en un mundo que reclama sostenibilidad ambiental.
Por lo anterior, sorprende la decisión del secretario del Interior, Bruno Hernández, de pedir a las directivas de Real Cartagena que no se acepten boletas digitales para el partido ante Huila.
Lo dijo porque en el último partido contra Tigres la logística falló, hubo colados y varios que compraron la boleta no pudieron ingresar.
El funcionario advirtió que si no se dan garantías para que la afición acceda tranquila a ver el partido, “no se autorizará el encuentro hasta que mejoren las garantías logísticas y la boleta física vuelva a Cartagena”.
De un gobierno que constantemente usa el verbo ‘avanzar’, se esperan otras alternativas antes de decir que “el martes no aceptaremos boletas virtuales o códigos QR, pues es algo que hemos insistido desde siempre”.
Quien quiera llevar su boleta impresa para que le lean el código QR, bien pueda, pero es inconcebible que se le niegue la entrada a quien compró su boleta por la aplicación y desea mostrarla desde su celular. En el estadio debe haber personal preparado para ambas situaciones. ¿Y a los colados? Autoridad. Lo cierto es que el pasado nos ha mostrado que con las boletas impresas se dispara el fraude y la reventa. Urge adaptarse a lo digital.
No podemos seguir pensando (como ordenó un juez) en que es favorable que regresen las busetas viejas de la ruta de Olaya porque Transcaribe es insuficiente. O creer que es buena la idea del ministro de Transporte de integrar las mototaxis al SITM.
Avanzar es pasar la página y buscar las soluciones que estén a la altura de este tiempo. ¿O debemos poner nuevamente vallas altas en el estadio porque algunos aficionados se vuelan al terreno de juego?
*Periodista y Profesor. Magíster en Comunicación.

