Columna

Plaza Rafael Núñez

“Recuperar el acuerdo de los ediles sería el mejor homenaje al hijo más ilustre que ha dado Cartagena...”.

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JORGE DÁVILA-PESTANA VERGARA
02 JUL 2024 - 08:37 PM

En la etapa evangelizadora que en tiempos coloniales emprendió España en América, la mayoría de los nombres dados a las calles del centro amurallado fueron, por lo general, de advocaciones marianas a la Virgen María. Era una manera de rendirle culto, a la par de cobijarse bajo su tutela y protección.

Con el dinamismo propio de la villa, poco a poco empezaron a forjarse historias y leyendas, y las primigenias nomenclaturas fueron cayendo en un efecto dominó. Los acontecimientos valerosos dieron lugar a nuevos bautizos con nombres de héroes y personalidades importantes de la ciudad. Por igual, relatos magnificados por la fantasía sirvieron para nuevas denominaciones, y lo más insólito, las anécdotas lugareñas dejaron su impronta caprichosa, como vemos en las calles Tripita y Media y Las Chancletas de Getsemaní.

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Nombres como Nuestra Señora de la Luz, de Balbaneda, de las Nieves, de Nazaret, de la Barquera, de Belén, para mencionar solo algunos, desaparecieron en el torbellino de la sin razón, subsistiendo las antiguas denominaciones solo en los libros de Raúl Porto del Portillo y Donaldo Bossa, “Plazas y Calles de Cartagena de Indias” y “Nomenclátor Cartagenero”. Hoy sus páginas, mudos testigos de un pasado, guardan las modificaciones recibidas a través de los siglos.

En ese “quítate tú para ponerme yo”, muchas de las plazas del Centro Histórico, para no hablar de las calles, sufrieron evoluciones en sus rotulaciones, muy a pesar de las potísimas razones históricas conque fueron llamadas.

De la pica demoledora del cambio no escapó la Plaza de la Aduana. En principio se llamó Plaza del Mar, y sucesivos nombres como de la Marina, del Real, de Heredia, de la Contaduría, de Colón, arribaron y pasaron a la historia. Hasta que, por Acuerdo N°17 del 19 de septiembre de 1894 del Concejo Municipal, en acertado homenaje póstumo al que fue cuatro veces presidente de Colombia, le colocaron el nombre de Plaza Rafael Núñez, un día después de ocurrido el deceso. La determinación de la municipalidad actualmente vigente quedó empotrada en una placa de mármol que se encuentra en el palacio de la Alcaldía bajo un óculo de piedra, contigua a la plaza Pareja.

Cuando nos acercamos a la conmemoración el próximo 18 de septiembre de los 130 años de su fallecimiento, recuperar el acuerdo de los ediles sería el mejor homenaje al hijo más ilustre que ha dado Cartagena y al hombre más importante que ha dado Colombia junto con Bolívar. Erigir en ella una estatua interactiva del presidente en dicha plaza sería un ejemplo diario de imitar para todos los cartageneros, creadora y motivadora de identidad y verdadera conexión emocional con su obra.

Señor alcalde Dumek Turbay, todavía estamos a tiempo de realizarla.

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