Columna

Universidad y desarrollo

“Las directivas y los gremios que regentan la institución tenemos hoy la oportunidad de seguir avanzando con esa sabiduría”.

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Pablo Abitbol
19 JUL 2024 - 12:00 AM

Hace doce años publiqué mi primera contribución en este espacio, en el que los profesores de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) tenemos la oportunidad de compartir con la ciudadanía los resultados de nuestras investigaciones y reflexiones académicas.

Recuerdo que, siendo mi primera columna de opinión, decidí apuntarle al centro de lo que consideraba, y sigo considerando, el mensaje más importante de las ciencias sociales actuales para el empresariado: “Así como los avances en óptica nos permiten descubrir la realidad del universo mediante telescopios cada vez más potentes, los avances en técnicas de medición y análisis estadístico han permitido atisbar [que] la democracia produce mayor desarrollo económico”.

En aquel entonces yo llevaba un año siendo director del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UTB, y con aquella columna quería reconocer el acierto y la claridad de visión de una universidad empresarial que tomó la decisión de incorporar educación profesional, investigación y proyección social de la ciencia política en su ADN: “El empresariado realmente exitoso es el que se compromete con una visión de sociedad inclusiva en la que los derechos políticos de todos los ciudadanos cobran plena vigencia. La clave de la riqueza de las naciones no es solo la innovación tecnológica; es, además, la innovación democrática”.

En un contexto como el nuestro -en el que la conflictividad social, las inequidades estructurales y la cultura política juegan en contra del desarrollo de una democracia robusta y, por tanto, del desarrollo de una economía competitiva e inclusiva- el creciente fortalecimiento de las ciencias sociales y de las humanidades en el corazón de la universidad era, y sigue siendo, vital.

Hoy entendemos que una concepción minimalista, microscópicamente enfocada en la técnica y los negocios, de la contribución de la academia al florecimiento del sector privado y de la sociedad es trágicamente insuficiente. Reconocemos también que la diversidad de las aspiraciones de vida de los jóvenes no se reduce unidimensionalmente a la búsqueda del éxito económico y profesional. Somos una universidad que acoge a quienes persiguen con curiosidad, compromiso y pasión la verdad, la justicia y la belleza.

Ante los retos coyunturales de la educación superior, y frente a posturas ideológicas que parecen no comprender la gran contribución de las universidades privadas sin ánimo de lucro a la inclusión educativa y el desarrollo, la comunidad universitaria, las directivas y los gremios que regentan la institución tenemos hoy la oportunidad de seguir avanzando con esa sabiduría.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

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