La Academia de Historia de Cartagena, presidida dignamente por don Jorge Dávila-Pestana, se dispone a conmemorar los 130 años del fallecimiento del Rafael Núñez, el cartagenero más influyente en la historia política de Colombia, cuatro veces presidente de la República, reformador de las instituciones mediante la Constitución de 1886, la cual con sus varias reformas tuvo una vigencia de más de cien años. Pensador, poeta, hacendista y sociólogo, Núñez, en suma, fue un destacado intelectual y formidable hombre de Estado, cuyo rico pensamiento político y social en buena parte sigue vivo y vigente.
Por todo lo anterior, y por las graves y cruciales circunstancias que vive nuestra democracia, Núñez es una extraordinaria figura del Caribe colombiano que constituye un desafío para las nuevas generaciones que deben esforzarse en el estudio y en la noble vocación política con el fin de restablecer parte de la gran influencia que nuestra región, y, en particular, Cartagena, ejerció en la existencia pública de Colombia durante cincuenta años.
La conmemoración programada por la Academia de Historia para los días 16,17 y 18 de septiembre del presente año debe ser apoyada por las autoridades departamentales y municipales, y en general por todos los dirigentes de Cartagena y del Caribe, por la academia, los gremios productivos y los medios de comunicación. Debe ser además una conmemoración histórica de carácter nacional.
La juventud debe leer los escritos de Núñez, sus ensayos de crítica social redactados la mayoría de ellos durante los 10 años de la vida del ilustre cartagenero en Europa, principalmente en Inglaterra y Francia. Núñez no fue uno más de los espadones de nuestro siglo XI, sino un pensador civil, cuya arma eran su pluma, su portentosa inteligencia, su rica y amplia curiosidad intelectual y su voluntad de lucha para vencer los obstáculos, la envidia, la calumnia y hasta el desprecio que encontró en su camino hacia el mando supremo, camino en el cual también contó con el apoyo, admiración de diversos sectores, especialmente de la juventud y de destacadas figuras a su regreso de Europa.
No fue una existencia fácil para este cartagenero que irrumpió con el brillo de su intelecto en el escenario centralista andino. Cartagena no solo es grande por su insuperable y precursora contribución a nuestra Independencia y por su hermosa arquitectura civil y militar de la época virreinal, sino que lo es también por ser la ciudad nativa de insignes letrados e intelectuales, a la cabeza de los cuales se coloca la figura de Rafael Núñez. Por todo ello, hace bien la Academia de Historia de nuestra ciudad al decidir conmemorar los 130 años del fallecimiento de Núñez.
