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Columna

El verdadero cambio

“Recientemente se ha propuesto cambiar el escudo de Colombia. Y hasta razón tendrán quienes así piensan. Es evidente que la imagen del istmo de Panamá ya sobra”.

CARMELO DUEÑAS CASTELL

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Tras casi cuatro meses de asedio a la inexpugnable fortaleza, todo indicaba que la causa parecía perdida. Como último recurso decidió levantar todo el campamento que había permanecido en el sitio de Alcocer. Solo quedó una tienda que generó la inquietud de los musulmanes, quienes se acercaron a averiguar qué habían abandonado en ella. Al hacerlo dejaron las puertas de la fortaleza abiertas con las resultas que nuestro héroe y sus huestes entraron y pudieron, ¡por fin!, vencer. Lo anterior es un resumen de la batalla de Alcocer, con la cual Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, contuvo temporalmente a los musulmanes hace casi mil años. De ello queda el hermoso poema el Cantar del Mio Cid y recuerdos de su escudo de armas que, de una u otra forma, hace parte del escudo de España.

Recientemente se ha propuesto cambiar el escudo de Colombia. Y hasta razón tendrán quienes así piensan. Resulta evidente que la imagen del istmo de Panamá ya sobra. Y si vamos arriba del escudo, del cóndor poco es lo que queda. Sobre la granada de oro central solo se ve hoy en los cruentos ataques de los insurgentes y narcotraficantes que hoy dominan la tercera parte de los municipios del país. A la izquierda El cuerno de la abundancia que derrama monedas de oro solo ha sido para usufructo de corruptos en este y anteriores gobiernos. A la derecha, el cuerno que desparrama frutas y productos del campo no parece beneficiarse de la reforma agraria. Sobre el gorro frigio que más de 2.000 años después de Frigia pasó a ser mascota de los juegos olímpicos aún representa el espíritu francés de libertad, igualdad y fraternidad. De todo eso muy poco queda en esta Colombia sectaria, polarizada y dividida desde la misma Presidencia hacia abajo.

La propuesta plantea que el Cóndor continúe con la cinta de libertad y que la otra, que dice Orden, sea cambiada. Y razón tienen; en el diccionario la palabra orden tiene 21 acepciones y ninguna compagina con el desorden institucional que campea por estos lares. Preocupa que lo de “orden justo” tampoco es congruente con lo que se hace.

Con los ojos de hoy día podrían cuestionarse las acciones del Cid Campeador, pero fueron su coherencia, lealtad y el honor los valores que le permitieron trascender. La coherencia en política, y en la vida, implica decir lo que se piensa y hacer lo que se dice. Algo muy exótico en nuestra dirigencia actual y que como tantas otras cosas que se han propuesto por estas calendas hacen pensar que lo del escudo quedara solo en eso. Igual que en la Sicilia del gato pardo en el escudo de armas de la familia de Fabrizio cuando Tancredi le dice “si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.

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