Columna

‘Angelitos negros’

“En apariencia, la película denuncia el racismo y al mismo tiempo, en su relato, el único lugar urbano reservado a los negros es el ámbito doméstico de las residencias...”.

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RICARDO CHICA GELIS
30 SEPT 2024 - 09:12 PM

Así se titula una de las películas más taquilleras de los años 50 en América Latina, el Caribe y Cartagena. ‘Píntame angelitos negros’ es un poema del venezolano Andrés Eloy Blanco que se publica en los años 40. El mexicano Manuel Álvarez Rentería vuelve canción al poema y es grabado por el ídolo de las masas Pedro Infante, quien a su vez encarna el personaje de José Carlos Ruiz en la película dirigida por Joselito Martínez en 1948.

Esta película -como tantas otras- mezcla, combina y revuelve un juego de reconocimientos y desconocimientos, que es lo que le da fuerza y progresión a los conflictos dramáticos y que se constituyen en el gran espejo de la vida que los públicos vivieron en cada función.

Ahí tenemos a la madre blanca que no reconoce a su hija negra en ‘Angelitos Negros’, o el padre que no reconoce al hijo en ‘El derecho de nacer (1951), o el padre que reniega de su hija prostituta en ‘El Bruto’ (1952), o la pareja de padres desempleados que pierden a su primogénito por falta de un médico en ‘Un rincón cerca del cielo’ (1952), o el reencuentro de un hijo borracho y vagabundo con su padre errante en ‘La vida no vale nada’ (1955); o la infinita capacidad de sacrificio de una mujer que se vuelve prostituta, para salvar a su hermana menor pura y casta en ‘Salón México’ (1948); o la exhibición de la ética de la tenacidad de Pepe ‘El Toro’ en ‘Nosotros los pobres’ (1948). El personaje de José Carlos Ruiz representa un artista de gran éxito internacional.

Se casa con Ana Luisa De La Riva, quien fue criada por Mercé, su nana negra. La relación de estas dos últimas es de ama - esclava. José Carlos persuade a su esposa para que cambie su actitud racista, toda vez que él mismo hace números musicales que comparte con actores y músicos negros y mulatos.

En apariencia, la película denuncia el racismo y al mismo tiempo, en su relato, el único lugar urbano reservado a los negros es el ámbito doméstico de las residencias, por el día; y la diversión en los salones de baile, por la noche.

En tal contradicción, tenemos que los negros representan su habitual papel de músicos, de bailarines, de sirvientes o como sabios de los avatares de la vida, el sufrimiento y la abnegación; excepto, los papeles principales, representados por actores blancos que maquillaron su piel de color negro, tal como Pedro Infante aparece en un número de la película donde protagoniza un ritual de santería como show de cabaret. Nace Belén producto del matrimonio de José Carlos y Ana Luisa. La niña nace negra.

La expectativa del público exige una explicación ante las sospechas. Allí se descubre que la mamá de Ana Luisa es Mercé, y Belén es su nieta negra. En un gran momento de compasión, Infante canta ‘Angelitos negros’ para dormir a su hija Belén, víctima del racismo de su propia madre.

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