Ayer, como todos los 12 de octubre, se celebró en Colombia el Día del Periodista Deportivo y en esta columna quiero felicitar a alguien que, por más de 5 décadas, desde muy temprano, les desea un feliz día, feliz día… a todos sus contertulios en su programa Buenos Días, Deportes.
Con su estilo único y original, Eugenio Baena Calvo se ha ganado el corazón de una vasta audiencia que reconoce que perder el contacto con su programa es perder el contacto con el deporte.
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Recientemente fue invitado a la Universidad Tecnológica de Bolívar para que transmitiera en vivo su programa, frente decenas de estudiantes.
Ese niño que se escapaba de algunas clases del colegio La Salle para escuchar y aprender de íconos de la radio deportiva como Napoleón Perea, Pepe Molina, Luis Alberto Payares Villa y Melanio Porto Ariza, hoy, a sus 69 años, sigue adaptándose a los tiempos. Sí, al mismo que llamaban el “Loco” Baena porque se ponía a narrar solito con una grabadora gigante que le regalaron sus padres los partidos de baloncesto y microfútbol que se jugaban en el Parque Centenario, y que luego se hizo grande en la radio, lo escuchan ahora en todo el mundo a través de las plataformas digitales de El Universal.
Aunque practicó fútbol, en lo periodístico se enamoró primero del boxeo cuando en 1972 viajó a entrevistar a Pambelé en Panamá. Luego la empezó a sacar del estadio con entrevistas a beisbolistas como ‘El Tigre’ Leal, Humberto Bayuelo, ‘El Caballo’ García y después vinieron muchos más viajes, como un grandes ligas.
Si hay algo que de entrada llama la atención en Eugenio es su voz, esa que al principio para él fue una barrera porque le decían que parecía “una caldereta”. Pero no, a esa voz inconfundible, distinta, le sacó provecho y la puso de moda primero en el programa Estadio, de Mauricio Portnoi, en la Voz de las Antillas, de Todelar, luego en Radio Príncipe, Organización Radial Olímpica, y Radio Reloj, de Caracol.
El nombre de Buenos Días, Deportes nació en un viaje que hizo para cubrir un Panamericano en Venezuela. Allí se encontró con el periodista cubano Guillermo Portuondo Cala, quien trabajaba en el programa Buenos Días, América. El nombre le quedó sonando y después de acordar con su colega, Baena empezó a dar su primer jonrón con el saludo particular de feliz día, feliz día… Algunas oyentes lo llamaban a preguntarle, confundidas, ¿quién era ese tal Félix Díaz que él saludaba todas las mañanas?
Si hay que definir a Eugenio en una palabra, esa sería pasión, por su constancia y disciplina. Hoy, se sigue despertando antes de 5 a. m. para preparar toda la información deportiva local, nacional e internacional que entrega junto a otro gran periodista, Carlos Caballero Villa, desde las 7:40 a. m. por los canales de Facebook y YouTube de este diario.
Feliz día a Eugenio y a todos los periodistas deportivos de la ciudad que diariamente nos transportan al maravilloso mundo de los estadios.
*Periodista y profesor. Magíster en Comunicación.