Finalmente cayó Aquarela. En 2014 Promotora 47 empezó tanteando el terreno, metiéndole el dedo en la boca a todo el aparato institucional con un edificio turístico gigantesco en el corazón de Torices, disfrazado como vivienda de interés social.
El único acto administrativo fue una licencia de construcción otorgada un 28 de diciembre en pleno cambio de administración distrital. Jamás hubo conceptos aprobatorios del IPCC, Planeación ni MinCultura. La respuesta a un derecho de petición fue presentada como un acto administrativo para eludir el trámite con Planeación, el IPCC y MinCultura.
El curador sin duda se extralimitó con la interpretación de una circular reglamentaria de la normativa nacional de VIS, que no aplicaba en ese predio, para desproporcionar la altura del proyecto. El mal ejemplo lo siguieron 35 proyectos más en Cartagena que tras el escándalo quedaron sin piso jurídico. Camacol respaldó a Promotora 47 denunciando inseguridad jurídica. La ciudad fue intervenida por la Procuraduría con un plan de normalización urbanística que fiscalizó todo el aparato institucional de la construcción entre 2017 y 2020.
Los gestores del Aquarela brutalizaron el paisaje cultural cartagenero en 90 días de construcción frenética, con un grosero concierto para delinquir que les explotó en la cara. Ahora los demandaron por estafa masiva. Este caso desnudó la desarticulación institucional nacional durante su gestión entre 2015 y 2017, pero también demostró la fortaleza de la normativa vigente del Patrimonio de Cartagena. Si de algo hay certeza en Cartagena es la seguridad jurídica de sus Bienes de Interés Cultural (BIC).
El control urbano a nivel nacional es un problema estructural, pero hay bastante visibilidad de las contravenciones en el Centro Histórico de Cartagena y su zona de influencia. 3 procesos judiciales siguen su curso en paralelo y todos los responsables también caerán. La gracia que hicieron no es excarcelable.
Esto no termina hoy con la demolición, es apenas la primera fase de una trazabilidad jurídica que ha respetado el debido proceso. Cartagena se sacudió del estigma de corrupción que les fascina vender a los medios nacionales. Es un caso de éxito global en materia de defensa del paisaje cultural, que Cartagena puede mostrar orgullosa tras una gestión continua de 7 años y 3 administraciones distritales. ¡Podemos sacar pecho por convertir semejante lío en una oportunidad!
*Miembro Votante por Colombia en el comité científico internacional de paisajes culturales de ICOMOS.
