Llegaron las fiestas de noviembre, es tiempo para celebrar la independencia de nuestra heroica Cartagena en todos los barrios de la ciudad. Lamentablemente, para los habitantes de Bocala (Bocagrande, Castillogrande y El Laguito), comienza el martirio para poder salir y entrar a nuestros barrios, pues la construcción de los palcos en la avenida Santander reduce a la mitad el flujo vehicular en la ya atestada arteria, lo que dificulta demasiado el desplazamiento de los turistas y habitantes de estos sectores hacia el aeropuerto y otros barrios de la ciudad.
Hace un año, exactamente, imploré ante la administración anterior que se habilitara la avenida Venezuela para todo el tráfico automotor solamente durante los días que estuvieran los palcos instalados en la Santander. El “arisco” alcalde anterior ni se tomó el trabajo de estudiar tan sensata propuesta, aunque también tengo que admitir que para aquel pendenciero burgomaestre de antaño, Bocagrande, Castillo y El Laguito jamás han existido.
Al ser Bocala un barrio terminal, lo que sucede con el flujo vehicular dentro de estos barrios no tiene ninguna influencia de manera alguna en el tráfico vehicular del resto de la ciudad; mas a nosotros sí nos afecta mucho cualquiera intervención que se haga en las únicas dos opciones que tenemos para movilizarnos dentro y fuera de estos barrios; es por esto que con mucha regularidad se utilizan nuestras vías y espacios públicos para celebrar toda clase de eventos deportivos lo que sin duda acarrea molestias e incomodidades a los residentes que tienen sus casas sobre las rutas escogidas. Creo que es justo y nos merecemos pedir a la administración actual - que ha demostrado interés por estos barrios y su problemática- un alivio temporal durante la emergencia que significa la instalación de las graderías en la Santander.
Al proactivo director del DATT le sugiero habilitar la avenida Venezuela para todo tipo de tráfico por unos pocos días; es una medida sencilla, poco costosa y que traería muchos beneficios a nuestros barrios con una inversión pequeña. Hay tiempo todavía para implementarla. Yo estoy seguro de que el señor José Ricaurte estudiará con detenimiento mi propuesta, que es la de todos los habitantes de estos barrios que a diario tenemos que padecer los trancones, los charcos de agua salada y ahora el cierre parcial de la avenida Santander gracias al tradicional bando, el cual debería ser motivo de alegría para todos los cartageneros y no causal de encierro para los miles de ciudadanos que tenemos que desplazarnos todos los días hacia y desde Bocala al resto de la ciudad.
