Llevamos días leyendo y escuchando una cantidad de afirmaciones sobre el posible actuar del sacerdote Francisco de Roux, sobre unos hechos victimizantes de pederastia perpetrados por otro sacerdote, y de los cuales conoció en su momento en calidad de superior de dicha orden religiosa. ¿De qué se le señala? La omisión de denuncia de estos hechos a las autoridades públicas en su momento, esto es Fiscalía General de la Nación. Según manifestó el mismo Francisco de Roux, es cierto que tuvo conocimiento del caso y que de hecho, además de los abusos del señor Chavarriaga, tuvo que proceder bajo el Código Canónico en otros dos casos; frente a los cuales tiene la certeza de haber aplicado la norma con todo rigor pero acepta que, como ha sido la costumbre de la Iglesia católica (y otras), hubo impunidad institucional, encubrimiento y silencio. No es un tema menor, y sin duda merece toda la atención, porque adicional a que sabemos que son graves vulneraciones de derechos humanos, esto no es tema del pasado, ni un caso aislado. Estas órdenes religiosas siguen regentando instituciones educativas de diferentes niveles de formación, en las que a hoy siguen acosando y violentando estudiantes, trabajadores, niños y a nadie parece importarle. Es más, el cinismo es tal que, como denuncian medios independientes como Macondo, el confeso pederasta Darío Chavarriaga, causante de estos hechos, fue incluso homenajeado en la Universidad Javeriana en el año 2014 en ceremonia pública. Esto no es un caso aislado. Muchos llevan años denunciando este fenómeno que sigue siendo un gran problema frente al que padres de familia, y “gente de bien” prefiere cerrar los ojos. ¿No debería ser un elemento a tener en cuenta cuando inscribo a mi hijo en una casa de estudios revisar qué antecedentes o investigaciones existen, respecto del personal que dirige la institución? ¿Por qué en otras universidades en las cuales también se ha denunciado este fenómeno, después de acusaciones públicas, investigaciones canónicas frustradas, y documentación en libros de circulación nacional (Ej: El archivo secreto), estos sujetos señalados de abuso y acoso sexual hoy siguen ubicados como autoridades académicas y administrativas? Instituciones inspiradas en Cristo se han convertido en ejemplo de burla y desprecio por la dignidad humana, con la complicidad de laicos inertes y cómodos. También creo oportuno señalar que es hasta asqueante el oportunismo de algunos sectores que intentan capitalizar estos hechos que se le endilgan a Roux para enlodar la labor de la Comisión de la Verdad y los avances que ello ha significado para nuestro país. ¿Cómo construir paz desde aulas dirigidas por violentos y misóginos? ¡Vaya tarea!