Columna

Narrativas de esperanza

“Necesitamos líderes comprometidos con la comunicación, que comprendan su poder transformador...”.

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JACKELINE PÁJARO
10 NOV 2024 - 12:00 AM

El mundo está urgido de narrativas de esperanza. Sin embargo, estas solo comenzarán a globalizarse en la medida en que las acciones y los hechos que realmente cierren brechas sociales se intensifiquen. Esto requiere un esfuerzo conjunto entre el gobierno, las empresas y las organizaciones del sector civil, comprometiéndose todos con el objetivo de un futuro más justo y equitativo.

Recientemente, participé en la XXI Asamblea Arquidiocesana de Pastoral, donde conversamos sobre la importancia de construir narrativas de esperanza para Cartagena. Creo que tenemos ante nosotros tres retos fundamentales que debemos trabajar para no solo generar nuevas narrativas, sino también fomentar vínculos genuinos y sólidos entre los ciudadanos y las instituciones.

El primero es la construcción de confianza. Cartagena no es ajena a la agenda global que busca el desarrollo de los países, y donde se ubica la confianza como un activo intangible fundamental para lograr una reputación positiva. La confianza es aquello que ganas cuando cumples lo que dices y sin ella, cualquier narrativa de esperanza es frágil. Lograrlo implica un esfuerzo constante, especialmente en una era marcada por la incertidumbre y la distracción que traen las nuevas tecnologías, que a menudo alejan a las personas de lo que realmente importa.

El segundo desafío es comunicar. La desesperanza se alimenta de aquello que dejamos de contar, de las buenas acciones que pasan desapercibidas. En este contexto, necesitamos ciudadanos bien informados que conozcan los esfuerzos positivos que se realizan día a día. El mejor comunicador de la historia ha sido Jesús, quien transmitió un mensaje claro y de esperanza que sigue vigente hasta nuestros días. Este mensaje se ha mantenido vivo gracias al trabajo de embajadores que no solo creen, sino que trabajan incansablemente en pro de la causa.

El tercer reto es conversar. Las organizaciones están llamadas a conversar no solo para entregar un mensaje de esperanza, sino para construirlo junto a otros, mediante una escucha activa y real. La construcción de una narrativa de esperanza no puede ser un esfuerzo unilateral; debe ser fruto de un diálogo en el que cada voz sea escuchada y valorada. En este contexto, el rol de los líderes es fundamental. Necesitamos líderes comprometidos con la comunicación, que comprendan su poder transformador y estén dispuestos a escuchar más para conectar genuinamente con los demás.

La comunicación debe estar hoy en el centro de la agenda de cualquier organización, sin importar su tipo o propósito. Comunicar para construir significa crear mensajes que inspiren y refuercen el sentido de comunidad, para que todos podamos ver el valor de colaborar en un propósito compartido. Las narrativas de esperanza no son solo relatos; son puentes que nos ayudan a entender que la transformación es posible cuando trabajamos juntos.

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