Una sostenida disminución en pobreza, menos embarazos adolescentes, aumento de los metros cuadrados de espacio público y una capital que se consolida como la que más invierte recursos por habitante son algunos de los datos que arroja el Informe de Calidad de Vida 2018-2023, presentado en noviembre por Barranquilla Cómo Vamos.
La radiografía, con más de 200 indicadores divididos en 17 capítulos, también enumera una lista de asignaturas pendientes en seguridad, transporte público, mercado laboral y vivienda, así como el desafío del gobierno de Alejandro Char para garantizar la sostenibilidad de la deuda, una de las más altas de Colombia.
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La ilusión de una seguridad sin estado
El informe mostró que ocho veces se incrementaron las extorsiones en Barranquilla entre 2018 y 2023. De hecho, Barranquilla cerró 2023 con una tasa de 66,3 por cada 100.000 habitantes, la más alta del país. Además, Barranquilla terminó 2023 con una tasa de homicidios mayor (31,8) a la nacional (26,9), aunque por debajo de las vecinas Cartagena y Santa Marta (40,4 y 37,1 respectivamente). Este año, los homicidios siguen marcando alto: a septiembre, esta capital tenía una tasa de 27,8, ocho puntos por encima del promedio nacional, y a noviembre, registraba tres masacres.
A esos problemas de seguridad, se suma la pobreza. Aunque, hasta antes de la pandemia, Barranquilla fue la capital colombiana que más había mejorado estos indicadores, aún tiene un camino largo por recorrer. El 29,6% de su población, incluyendo Soledad, porque el Dane las mide juntas, es pobre; y de ese grupo el 6,9% está en pobreza monetaria extrema, es decir, sin $231.486 mensuales para garantizar su alimento.
Otro dato que amerita lupa es el indicador de sostenibilidad de la deuda, que el año pasado fue de 130%, es decir, por encima de los límites legales, que corresponden al 100%, tras la aprobación de la Ley de Inversión Social en 2021. Ese indicador puede llegar al 163% a diciembre de 2027, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2024 - 2033, con las nuevas pretensiones de deuda del gobierno de Char: hasta tres billones adicionales a los tres billones de deuda con los que Barranquilla terminó 2023.
El semestre pasado, Fitch Ratings había revisado a negativa la perspectiva de calificaciones de la ciudad a largo plazo, pero recientemente la anunció en estable con la nueva información que el gobierno de Char le entregó: reestructuró el 40% de sus pasivos, para aliviar la incertidumbre por los costos de financiamiento que podría enfrentar.
Y un quinto dato es el puesto que Barranquilla ocupó en el Índice de Competitividad de Ciudades (IDC): en 2023 fue octavo, pero este año bajó al noveno, superada por Bogotá, Cartagena, Medellín y Santa Marta. Los avances de Barranquilla desde que el charismo está en la Alcaldía son innegables, como también lo son estos indicadores que retratan a una ciudad más allá del relato luminoso, ese que suele opacar en titulares y conversaciones a la ciudad que no brilla tanto.