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Columna

Mi primer Super Bowl

Por primera vez, tengo un equipo al cual apoyar. Go Eagles! Y, además, feliz cumpleaños, Saquon: el día del Super Bowl celebra sus 28 años.

María Cristina Pareja Crismatt

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Después de casi una década viviendo en Estados Unidos, finalmente veré el Super Bowl con un interés que trasciende el espectáculo del medio tiempo. Esta vez quiero ver jugar —y ganar— a Saquon Barkley, de los Philadelphia Eagles.

El fútbol americano es, sin duda, el deporte rey en este país. Los aficionados siguen partidos durante todo el fin de semana: los viernes, el fútbol de secundaria; los sábados, el universitario; y los domingos, la NFL, la liga profesional, cuyos equipos compiten por un lugar en el Super Bowl. Durante la semana, el tema sigue vivo con análisis, estadísticas y debates sobre las jugadas más destacadas.

Cuando conocí a Andy, mi esposo, supe que era un apasionado del fútbol universitario y seguidor de Penn State, la universidad de la que se graduaron él y tres de sus hermanos, y en la que también estudió su hijo menor. Su afición es evidente: su clóset está lleno de suéteres, camisetas, gorras y jerseys con los colores del equipo.

Las primeras veces que salí a caminar con una de esas prendas, desconocidos me saludaban con un enigmático “We Are”. No entendía qué pasaba ni cómo debía responder, hasta que Andy me explicó que la frase se completa con un enérgico “Penn State”, un lema bien conocido por los seguidores del equipo.

Hace siete años, cuando decidimos adoptar un perro, Andy sugirió el nombre Saquon, en honor a su jugador favorito. Aunque escuchamos su propuesta, finalmente nos decidimos por Dante.

Confieso que en un principio el fútbol americano me parecía un deporte demasiado violento. Sin embargo, un sábado, mientras Andy veía un partido de Penn State, empecé a levantar la vista del libro que tenía entre manos y noté a un jugador distinto a los demás. Se movía con la agilidad de un guepardo, esquivando a sus oponentes con destreza y elegancia, sin recurrir a la rudeza. Su habilidad me dejó impresionada.

Tiempo después, mientras debatíamos sobre las conmociones cerebrales en este deporte, Andy me mostró una recopilación de jugadas maestras ejecutadas por el mismo jugador. Intrigada, pregunté su nombre. Para mi sorpresa, era Saquon Barkley, el mismo que Andy tanto admiraba. Desde entonces, comencé a ver algunos partidos solo para verlo en acción.

Cuando Barkley se graduó de Penn State fue contratado por los New York Giants. Sin embargo, Andy me explicó que el equipo no estaba en su mejor momento y que Saquon no había logrado brillar como se esperaba.

El año pasado, Barkley fue fichado por los Philadelphia Eagles y empecé a seguir esporádicamente sus partidos. Su ingenio, velocidad y capacidad para sortear obstáculos con maestría volvieron a captar mi atención. Este domingo, jugará en el Super Bowl.

Así que, por primera vez, tengo un equipo al cual apoyar. Go Eagles! Y, además, feliz cumpleaños, Saquon: el día del Super Bowl celebra sus 28 años.

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