Columna

Niñas en la ciencia

“Cada niña que se suma a la ciencia es una victoria contra los prejuicios, una luz que ilumina el camino para las que vendrán...”.

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Cristina Osorio Del Valle
14 FEB 2025 - 12:00 AM

Me enorgullece mucho que mi hija Gabriella, con 13 años, ya pertenezca a un grupo de investigación en su colegio. Sin embargo, sé que esa emoción que en ella surge al analizar datos y experimentar en un laboratorio no es lo común en todas las niñas. Al contrario, muchas aún dudan de su capacidad para la ciencia.

Que las matemáticas son difíciles, que la tecnología es cosa de hombres, y que la investigación no es para ellas son las creencias más comunes. Los números lo confirman: el informe “Women in Science 2023”, del Instituto de Estadística de la UNESCO, señala que solo un 33 % de los investigadores son mujeres. Esa cifra es aún más baja en áreas como la ingeniería y la inteligencia artificial.

Hay quienes dirán que las niñas simplemente prefieren otras áreas, pero un balde de agua fría cae sobre estas personas al descubrir que, desde pequeñas, las niñas también muestran mucha curiosidad, ingenio y creatividad. El problema es que luego encuentran pocos modelos a seguir, son encasilladas en “tareas para mujeres” y muchas terminan creyendo erróneamente que la ciencia no es su camino.

También están quienes desafían estos estereotipos. Mis compañeras, profesoras investigadoras de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), son prueba de ello. Contra todos los pronósticos, hemos construido carreras en investigación, rompiendo barreras y abriendo camino para otras. La berraquera de Sonia, Lenny, Carolina, Rosa, Vilma, Jorgelina, Claudia, Graciela o Lina inspira cada día a cientos de chicas jóvenes que llegan a la UTB.

Pero se requiere algo más. Más mujeres en la ciencia, más niñas que se atrevan, más exploración, más oportunidades, y más espacios donde su talento sea reconocido. Para lograrlo necesitamos seguir invirtiendo en programas de mentoría específicos para niñas y jóvenes interesadas en STEM, en becas que prioricen el acceso de mujeres a educación superior, y en el diseño de políticas institucionales dirigidas a la equidad en los laboratorios y centros de investigación. Nada de eso debería ser cuestión de suerte, sino de oportunidades: cada niña que se suma a la ciencia es una victoria contra los prejuicios, una luz que ilumina el camino para las que vendrán después.

El 11 de febrero se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Se trata de un reconocimiento a nuestras capacidades de liderar investigaciones de alto impacto, de publicar en revistas internacionales y de desarrollar soluciones innovadoras para los desafíos de nuestro entorno; pero también un llamado a la acción para que la ciencia sea verdaderamente un espacio para todas nosotras.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Profesora de la Dirección de Ciencias Básicas, UTB.

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