Columna

Humanización de la inteligencia artificial

“La humanización de la IA no es solo un ideal, sino una necesidad apremiante en un mundo impulsado por la tecnología y que hoy reconoce cada vez más su utilidad”.

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Edwin Puertas
28 FEB 2025 - 12:00 AM

La inteligencia artificial (IA) es un campo en auge y en constante evolución que ha generado tanto entusiasmo como preocupación. Por un lado, sus avances prometen mejorar la eficiencia y calidad en la educación, el diseño, la seguridad y muchos otros sectores; y, por otro, con la posible sustitución de trabajadores por sistemas automatizados, su creciente uso plantea inquietudes sobre el impacto, por ejemplo, sobre el empleo.

En un contexto como este, surge la necesidad de humanizar la IA y asegurar su desarrollo de manera responsable y orientada al bienestar humano. No solo se trata de crear códigos cada vez más eficientes y precisos, o de ampliar los enfoques sobre los que esta se pueda implementar. Expertos en el campo destacan también la importancia de incorporar principios éticos y de responsabilidad para promover un “humanismo tecnológico” que aborde los desafíos de estas innovaciones. Se busca que los beneficios de la IA mejoren la calidad de vida, sin comprometer la dignidad humana.

A esa lista de necesidades se suman la de establecer mecanismos regulatorios -clave para proteger los derechos humanos en el ámbito de la IA- y la creación de comités de ética en IA dentro de universidades que apunten, nuevamente, a definir y supervisar el cumplimiento de principios éticos en la educación superior. La experiencia de organizaciones como el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) y su Comité de Estándares de Inteligencia Artificial (AI-SC) algo nos puede enseñar. Se trata de un importante actor en términos de la regulación, no solo porque ha desarrollado múltiples estándares para diseñar sistemas de IA seguros, éticos y fiables; sino también porque trabaja en conjunto con entidades internacionales para armonizar normativas y facilitar una adopción global de prácticas responsables en IA, y porque lidera iniciativas para promover la transparencia en los algoritmos, la equidad en decisiones automatizadas y la protección de la privacidad.

La humanización de la IA no es solo un ideal, sino una necesidad urgente y apremiante en un mundo impulsado por la tecnología y que hoy reconoce cada vez más su utilidad. Integrar principios éticos y crear mecanismos regulatorios es esencial para promover mejoras en la funcionalidad de la IA sin dejar atrás el respeto y las contribuciones que pueda hacer al bienestar.

Con una visión más centrada en el ser humano, la IA puede evolucionar de manera responsable, promover la equidad y mejorar la calidad de vida, sin que eso implique deshumanizar a la sociedad.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Profesor Escuela de Transformación Digital, UTB.

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