El liderazgo femenino en el ámbito empresarial aún enfrenta barreras significativas. La brecha de género, una sombra persistente, se manifiesta en múltiples niveles. Datos de la OIT, el CESA y de la Superfinanciera, nos revelan una verdad innegable: la desigualdad persiste.
Globalmente, la participación de las mujeres en puestos ejecutivos es limitada. Solo el 19% de estos roles están ocupados por ellas. La cima del poder sigue siendo esquiva; menos del 5% de las grandes empresas del mundo tienen mujeres como directoras. El equilibrio en los consejos directivos, esencial para la diversidad, es una meta distante, alcanzada solo por el 13% de las empresas.
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En Colombia se observa un progreso lento, pero constante. La participación femenina en juntas directivas llegó al 23,1% en 2024; sin embargo, la representación sigue siendo baja. La brecha se agudiza en los altos cargos; solo el 7,4% de los CEO’s son mujeres, según el Centro de Estudios de Gobierno Corporativo del CESA. A pesar de ello, Colombia supera a países como España y Estados Unidos en juntas directivas, lo que nos da razones para ser optimistas y seguir impulsando el liderazgo femenino.
La desigualdad salarial es un obstáculo aún mayor. Según la OIT, las mujeres ganan 40% menos que sus pares masculinos en puestos directivos. En el 1% de los mejor pagados, la disparidad llega al 50%. La misma carga, la misma responsabilidad, la mitad del salario.
Para contribuir a cambiar esto, desde la ANDI se creó el programa Impacto M. En 13 regiones de Colombia más de 50 empresas se han comprometido con promover el crecimiento de mujeres en sus organizaciones, para que alcancen posiciones estratégicas. Esta comunidad impulsa a mujeres en el sector empresarial con potencial de crecimiento, para ocupar cargos de liderazgo. En Bolívar acabamos de graduar a 40 mujeres de 8 empresas y sabemos que aún queda camino por recorrer; ninguna de las 20 empresas más grandes de Cartagena o Bolívar es presidida por una mujer.
Esta es una conversación que continúa. Cartagena se prepara para ser la sede del V Encuentro Anual de Mujeres en Juntas Directivas, un espacio que visibilizará la capacidad de las mujeres para ocupar cargos de liderazgo y participar en la toma de decisiones. Este evento será una oportunidad para fortalecer el networking entre mujeres líderes, compartir experiencias y generar nuevas ideas para impulsar la equidad de género en el mundo empresarial.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer a las mujeres que lideran desde las empresas, gremios, fundaciones, comunidades y también a las que han asumido el reto de lo público, un lugar que sigue siendo particularmente hostil para las mujeres. A las que han roto techos de cristal y destruido losas de hormigón para que otras sigamos avanzando, sepan que su liderazgo no pasa desapercibido.