Columna

Aviones de guerra

“¿Si el principal problema es el conflicto interno, por qué compararíamos aviones para conflictos internacionales?...”.

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Christian Ayola
20 MAR 2025 - 07:51 PM

En el Museo del Prado, la pintura de Jacob Gowy 1638 es, en mi opinión, la que mejor representa el mito de Ícaro. Dédalo; el ingenioso inventor refugiado en la isla de Creta, bajo la protección del rey Minos, fue encargado de construir el laberinto donde encerrar al Minotauro, monstruo mitad hombre y mitad toro, producto de la infidelidad de Pasifae, esposa del rey, con un toro que Poseidón había regalado para que fuera sacrificado en su honor.

Minos incumplió el compromiso, por lo que Poseidón, en venganza, hizo que Pasifae se enamorara perdidamente del toro. El rey, apremiado por la necesidad de complacer los impúdicos deseos de su esposa, consiguió que Dédalo armara un artefacto donde Pasifae pudiera yacer y tener relaciones sexuales con la bestia, de esa relación nació Minotauro.

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Ícaro, hijo de Dédalo, vio caer a su padre en desgracia por haber conspirado para que Teseo matara al Minotauro, quiso que escaparan de la Isla de Creta, donde se encontraban confinados, y rogó al padre que hiciera unas alas para volar, pero cuando ascendían, Ícaro, embriagado, por la sensación de libertad, quiso elevarse más alto de lo prudente, tanto que el sol derritió la cera que pegaba las plumas, precipitándose al océano, donde pereció. Ícaro representa la necesidad del desarrollo de tecnología mediante creatividad e innovación.

Sé de aviación militar lo que “Arturo el Loco”, quien decía ser hijo de Júpiter, sabía de astronomía; así que no afirmaré nada al respecto, solo plantearé preguntas curiosas:

Aceptando la necesidad de una flota de aviones de guerra, tomando como ejemplo a Coctemar, ¿por qué no invertir en el desarrollo de una industria aereo-espacial? ¿Ante el déficit fiscal de $49,1 billones, consecuencia del gasto público desmedido por parte de este gobierno, de dónde sacaremos para comprar aviones? ¿Si el objetivo es la paz total, porqué no invertir esos 2.500 millones de dólares para mejorar las condiciones de vida de muchos colombianos necesitados que sobreviven en comunidades socialmente deprimidas?

¿Si el principal problema es el conflicto interno, por qué compararíamos aviones para conflictos internacionales? ¿Si los aviones fantasmas han demostrado ser los más eficaces para la tarea contrainsurgente, por qué no fortalecer dicha flota ampliamente experimentada en estas misiones? ¿Si el segundo mayor problema es la interdicción aérea contra el narcotráfico, por qué vamos a invertir en una guerra que no es solo nuestra, sin exigirles a los países interesados que contribuyan suministrando aviones para ese menester?

¿Es cierto que los Gripen no se han experimentado suficientemente en combates reales? En Sudáfrica se pagaron comisiones ilegales por millones de dólares por la compra de aviones Gripen. ¿En Colombia de cuánto es la comisión de éxito por esta compra y quién la recibiría?

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