En el fútbol, el término “rosca” suele asociarse con favoritismo o falta de meritocracia. En otras palabras, es cuando en un equipo que pierde se les da oportunidades siempre a los mismos jugadores, sin importar si hay otros más capacitados.
Después de tres derrotas consecutivas —algo que no ocurría hace 17 años—, algunos se preguntan si hay rosca en la Selección Colombia dirigida por Néstor Lorenzo.
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Bajo el mando del técnico argentino, la Tricolor ha acumulado otros resultados históricos que no lo favorecen. Así lo resumió el periodista Carlos Antonio Vélez: “Se terminaron 18 años sin perder en la altura de Bolivia. Ecuador no ganaba en Barranquilla hacía 60 años. En la segunda vuelta, Rueda sacó más puntos a esta altura de la competencia que Lorenzo, sin mencionar el ‘tufillo’ que dejan siempre sus convocatorias. A Pinto lo sacaron por los mismos tres partidos perdidos que hoy ‘disfrutamos’…”.
Lo cierto es que ante Brasil, Colombia fue superior por momentos y pudo haberse traído el triunfo. Sin embargo, volvió a perder en los últimos minutos, como ya había ocurrido contra Uruguay. Parece un equipo que se queda sin oxígeno y sin variantes para aguantar —y por qué no, ganar— un partido. Sucedió también en la final de la Copa América ante Argentina, cuando en tiempo suplementario llegó el gol de Lautaro Martínez que le dio el título a la Albiceleste.
¿Hay rosca? Para responder esa pregunta, primero hay que analizar a quién convoca el DT, a quién deja por fuera y a quién mantiene en la banca.
No se entiende, por ejemplo, por qué, si tiene a Juan Fernando Quintero, no lo utiliza cuando James Rodríguez, tras un gran esfuerzo, se nota cansado. Tampoco se comprende la insistencia en Jhon Córdoba: no solo es titular, sino que recibe una gran cantidad de minutos en cancha, pese a que no responde con goles. Más cuestionable aún es que el primer cambio en la delantera sea Rafael Santos Borré, quien parece más activo en marcar al rival que en hacer lo que realmente se espera de él: anotar.
Se habla ya de que Lorenzo es “rosquero” con Miguel Borja (River Plate) y con otros delanteros que, semana tras semana, dan muestras de que merecen estar en la Selección.
Si tuviera que señalar a un jugador que parece víctima de la rosca, el primero en la lista sería el cartagenero Wilmar Barrios. En la final contra Argentina, Lorenzo hizo ingresar a Kevin Castaño en el minuto 89; contra Brasil, lo metió al 96. Ya sabemos cómo terminaron ambos juegos. Si el técnico busca un jugador que asfixie al rival, que corra, marque y presione al estilo de Chicho Serna, Leonel Álvarez o la “Roca” Sánchez, no puede darse el lujo de dejar por fuera a Barrios.
Si la Selección realmente quiere aspirar a ganar algo importante, no puede seguir tropezando con lo obvio. Pero, ahora se le gana a Paraguay y esto se olvida.