Columna

El Gran Malecón del Mar: Urbanismo de Cosmética

“En medio del espectáculo, conviene preguntarse: ¿es esta obra necesaria? La respuesta es no…”.

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JESÚS OLIVERO
28 MAR 2025 - 12:00 AM

Cartagena de Indias, la joya del Caribe, está en una encrucijada. La administración distrital empezará a construir el Gran Malecón del Mar, una obra que transformaría casi nueve kilómetros del litoral en un espacio turístico con ciclorrutas, miradores y hasta rueda de la fortuna. Pero en medio del espectáculo, conviene preguntarse: ¿es esta obra necesaria? La respuesta es no. Cartagena enfrenta problemas urgentes, y el tema por priorizar es reducir la pobreza extrema. La inseguridad alimentaria tiene a miles de familias con menos de tres comidas al día. El desempleo no cede y las instituciones educativas oficiales siguen estancadas en baja calidad, y ni hablar de la inseguridad.

En cuanto a infraestructura, aunque hay mejoras significativas en lo vial, varios sectores —como La Carolina y muchos otros— padecen una movilidad caótica y frustrante, sin transporte público eficiente ni soluciones de fondo. El malecón, aprobado casi por unanimidad en el Concejo, evidencia que en esa corporación pocos conocen la Cartagena real, la que no tiene privilegios. Votaron por una postal turística, olvidando las soluciones para los cartageneros mortales, los que esperan horas para que el tráfico fluya, o los que tienen que contemplar el crecimiento de los basureros satélites por todos lados.

Es cierto, el malecón atraería turismo, pero no deja de ser un lujo en una ciudad con heridas abiertas. Invertir más de 120 mil millones de pesos en una obra que no resuelve problemas esenciales, mientras seguimos postergando temas de fondo, es un despropósito y rinde tributo al llamado urbanismo de cosmética. Lo estamos haciendo, por ejemplo, ubicando señales informativas elevadas y pintando bordillos, mientras la urbe desangra por dentro. Eso es invertir en la foto, no en la gente. Y no se trata solo de la obra costera. El intercambiador de La Carolina, aunque necesario, resolverá poco si no incluye una conexión directa y fluida con la Perimetral. Eso podría lograrse si se redirigieran recursos del malecón.

Ojo, concejales, apuesten por su ciudad. Visiten el campus de Zaragocilla de la Universidad de Cartagena, está por cumplir 200 años. ¿Acaso no les alcanza la imaginación para pensar en grande para los cartageneros? ¿Con los recursos del malecón no se les ocurrió transformar esa sede en una ciudadela universitaria de vanguardia, con una enorme y bien dotada torre de investigación que conecte Salud, Básicas e Ingenierías? ¿O prefieren celebrar el bicentenario con una comparsa paseando por un malecón erosionado por el mar?

Cartagena no necesita una rueda de la fortuna. Requiere una espiral ascendente de justicia social que gire hacia los más olvidados. Necesitamos líderes que vivan la realidad de su gente, no bajen la cabeza ante cualquier propuesta y trabajen por una ciudad agonizante y no una maqueta.

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