Columna

Experiencia Ficci 2025

“El Ficci nació colectivo y feliz como un cine barrial. Dirigido por Margarita Díaz Casas, el Ficci es la experiencia de creer en nuestro poder intelectual...”.

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RICARDO CHICA GELIS
31 MAR 2025 - 12:00 AM

Una cosa era ver cine antes de Internet y otra cosa es verlo en tiempos de la Inteligencia Artificial. Ver cine como espectáculo público pasó del teatro a la sala de la casa y de ahí a la alcoba y a los celulares. A lo largo de la historia del público de cine, el aspecto recurrente consiste en pagar boleta para ver una película.

‘Pagar para ver’ hizo viable el negocio del teatro en Cartagena y el Caribe, y así mismo se hizo viable el negocio del cine cuando proyectaron las primeras películas en 1897. El primer teatro del virreinato de la Nueva Granada -recuerden que era un territorio que abarcó parte de Centroamérica, el Caribe y de Suramérica- aparece en la calle del Coliseo, en 1775, y se cobraba ‘una limosna’ para acceder a los espectáculos. 122 años después, en el mismo lugar adquirido por el migrante italiano Juan Bautista Mainero, la gente pagó boletas para ver las películas que proyectó el empresario samario Salvador Negra y Pagés.

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La llegada de Internet propició el paso de la comunicación masiva a la autocomunicación. Antes producir una película era caro y complejo, pues la industria cinematográfica controlaba la confección de los filmes, su distribución mundial y un recaudo millonario. Hoy es relativamente fácil hacer una película, ponerla a circular por redes y monetizar los contenidos. El público de hoy experimenta el cine en ambos aspectos: pagamos boleta para ver una gran producción industrial y producimos pequeños videos para publicar en nuestras redes. El cine hoy no necesita la ciudad y lo puedes ver en casa.

El Ficci en 1960 nace en la calle, en el Mercado Público de Getsemaní, en los teatros sin techo del Rialto y el Padilla de la Calle Larga y en el aire acondicionado del Teatro Cartagena, y así fue hasta fines del siglo XX. ¿Qué significa el Ficci del siglo XXI? Significa la oportunidad de conocer, reconocer y valorar la fascinación de ir al cine. Se trata de una experiencia intelectual, estética, artística y cultural más allá del entretenimiento.

En la actualidad el Ficci es más necesario que nunca, porque allí podemos pensar el mundo de manera profunda. ¿Se puede interrogar el mundo desde esta periferia extrema que es Cartagena? Sí y mil veces sí. Cartagenera ella, la brillante directora de cine Mónica Taborda Tapia, abre el festival con su película ‘El alma del desierto’. Se trata de un pensamiento fílmico y femenino muy sofisticado, que resiste con gran belleza los embates que niegan la pluralidad humana acechada por el autoritarismo.

Al final de La Colonia se iba al Teatro de Comedias ‘El Coliseo’, para el placer, para el saber y para pensar en el contexto de La Ilustración. El Ficci nació colectivo y feliz como un cine barrial. Dirigido por Margarita Díaz Casas, el Ficci 2025 es la experiencia de creer en nuestro poder intelectual y creativo de alcance global.

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