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Columna

¿Cómo cerró la economía del Caribe colombiano en 2024?

“Las perspectivas económicas para el Caribe colombiano son de crecimiento moderado, con un consumo interno mejorado...”.

Antonio Orozco Gallo

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El cuarto trimestre de 2024 dejó un balance positivo para la economía de la región Caribe, aunque persistieron desafíos en algunos sectores productivos que condicionaron el resultado. Los datos más recientes del Boletín Económico Regional (BER) del Banco de la República reflejan un panorama de crecimiento anual, liderado por el dinamismo en el comercio, el turismo, el transporte y el sector financiero, pero también evidencian debilidades en la industria, la construcción y la minería.

La tendencia a la baja en las tasas de interés, la menor inflación, el mayor ingreso de remesas y las mejores condiciones crediticias incentivaron el consumo, reflejado en un incremento de las ventas reales del comercio minorista y de la ocupación hotelera. El consumo fortalecido, en conjunto con la mayor frecuencia de vuelos y la entrada de nuevas rutas, favoreció el transporte aéreo de pasajeros y de carga, reforzando el flujo comercial y turístico en la región. Por su parte, la disminución de las tasas de interés también impulsó la demanda de crédito y la disposición de las entidades financieras a otorgar préstamos; sin embargo, desestimuló los depósitos de ahorro.

Por otro lado, el dinamismo en el comercio y el turismo se evidenció especialmente en el aumento de las ventas de vehículos y motocicletas nuevas, alimentos, bebidas, tabaco y productos farmacéuticos, así como en la mayor demanda por servicios turísticos relacionados con vacaciones y ocio. El sector financiero que también mostró un desempeño destacado se caracterizó por el mayor otorgamiento de créditos al sector agropecuario con énfasis en grandes productores. Precisamente, la producción agropecuaria fue otra de las actividades con buen comportamiento. Cultivos clave como el plátano, la yuca y el ñame registraron incrementos, al igual que la provisión de ganado vacuno y porcino para sacrificio.

No obstante, algunos sectores enfrentaron retrocesos. La producción de carbón siguió en descenso debido a los bajos precios internacionales, que afectaron las exportaciones del mineral. La industria también mostró signos de debilitamiento, en particular, la menor disponibilidad de materias primas y los altos niveles de inventarios limitaron la producción de alimentos, bebidas y químicos. La construcción, por su parte, se contrajo debido a la reducción en el área causada y en proceso, en línea con una menor iniciación de obras y despachos de cemento gris a la región.

En este contexto, las perspectivas económicas para el Caribe colombiano son de crecimiento moderado, con un consumo interno mejorado. Sin embargo, el desempeño de la industria, la minería y la construcción serán determinantes para sostener la dinámica en el mediano plazo.

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