Columna

Máquinas somos y en chatarra...

“En este siglo, niños y jóvenes quieren ser tenidos en cuenta por sus padres. ¿Puede una IA regalarle esa sensibilidad...”.

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LIDIA CORCIONE CRESCINI
08 ABR 2025 - 12:00 AM

Nos vamos a convertir. Una amiga me envió su artículo que me motivó a escribir este, que va muy ligado a todo lo que estamos viviendo en el siglo XXI, donde cada vez más el humanismo, la esencia y existencia del ser humano, están siendo perseguidos y atrapados por la Inteligencia Artificial. Esencia: conjunto de propiedades que define aquello que una cosa es, y existencia: existir es estar en el mundo.

Dice mi amiga, Nery Santos: “Existe una matriz de opinión, cada vez más difundida, que pretende convencernos de que el hacer y el ser del ser humano puede reducirse al funcionamiento de una máquina”. Ahora les hablo desde mi experiencia. En mis años de docencia logré entender que en el manoseo, y hablo en sentido figurado, donde podías tocar a un estudiante con tus palabras, donde lo abrazabas con el tono de voz y donde lo arropabas en la medida didáctica de desarrollar un tema que, al fin y al cabo, aunque fuese parte de unidades didácticas y mapas conceptuales o mentales, era un acompañamiento integral y holístico si se quiere, en ese toque-toque, útil, necesario y eficaz, podías a través de esa educación, que en latín significa sacar a luz, como lo hacía Sócrates en su Mayéutica, un diálogo permanente para sacar la verdad a la luz y así, explorar y explotar en ese joven la creatividad, la imaginación y su producción, encaminado en sus aciertos y desaciertos a crear un ser humano estructurado, independiente, con criterio propio que, ante las dificultades buscaba por sus propios medios lograr su objetivo. Entonces, sin apartarme de la tecnología, sin ser obsoleta o arcaica, sin dejar de entender que vamos a la velocidad de la luz, sin ser chapada a la antigua, acaso ¿una máquina está en condiciones de enseñar como un maestro mirando a los ojos, aquel que escucha más allá de las palabras, que abraza con la voz o con el gesto, que se equivoca y aprende con el alumno, que transmite humanidad y no solo información? En este siglo, niños y jóvenes arañan paredes y gritan, quieren ser tenidos en cuenta por sus padres que están sumamente ocupados en asuntos laborales para alcanzar todo lo que la sociedad exige. ¿Puede una IA regalarle la sensibilidad del encuentro, la capacidad de asombro?

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Elon Musk, figura emblemática de la innovación tecnológica y CEO de Tesla, ha afirmado que los maestros podrían verse reemplazados por sistemas de inteligencia artificial capaces de ofrecer niveles de enseñanza iguales o incluso superiores a los de los docentes humanos. Ciertamente debemos mirar al futuro, ni más faltaba que yo me haga la señal de la cruz por todos estos avances, sin embargo, según Musk, los humanos seremos, en el mejor de los casos, un “respaldo biológico” para la inteligencia artificial, gracias a nuestra resiliencia y a una cierta voluntad inasible para las máquinas.

*Escritora.

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