Ahora resulta que toda la martinera reclama parentesco con el papa. Les he pedido a Rafael Otero y a María Victoria García que hagan el estudio genealógico respectivo. Hay que aclarar bien nuestro parentesco con Robert.
Seguí los movimientos en el Vaticano y no esperaba que en elcónclave el ‘parie’ fuese el escogido. No sabe uno cómo se da ese proceso tan reservado y extenso que pone a miles de fieles mirando la fumata en la chimenea de la Sixtina.
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Llama la atención ver que un cardenal cerraba el portón con autoridad, ponía cerrojo y decía: “Aquí no entra nadie”.
Me recuerda a las coaliciones del Concejo de Cartagena en tiempo de Perucho Guerrero. Empezando porque los concejales parecían pontífices, caminaban en fila entrando al salón de sesiones al momento de escoger presidente y mesa directiva. El Burro Marrugo cerraba la puerta con llave por orden de Perucho. Nariz de berenjena Camacho y el Palomo, Carlos Faciolince, vestían de blanco, como cardenales en misa dominical. Argemiro Bermúdez, del ala liberal, feliz con capelo rojo, pedía la palabra para solicitar manejar el acueducto y servicios varios, como lo hizo el cardenal filipino cuando vio embolatado su papado. Pidió las empresas públicas del Vaticano y exigió todos los cargos para él. Alberto Borda fue asesor del Vaticano en tiempos que le amarró con alambre la cola a un toro en una corrida. ¡Ojo con las balotas!, decía un cardenal exacto al Mono Franco.
Alonso Juan, consentido de Perucho, era el chef del Concejo, hacía deliciosas pastas a la boloñesa. Perucho lo vestía con gorro italiano, luciendo los colores de la bandera y un traje de chef “Cardinale Concejale Dolce&Gabbana”. Alonso daba clases de humildad, musculoso como gladiador romano, pero amigable y bueno como el papa Francisco. Nicolás Curi (Culebra en frasco) estuvo en el seminario, lo sacaron por mandar a la porra al arzobispo López Umaña. Peleaba los temas de salud del Concejo con Álvaro Benedetti. Con tanto concejal de la tercera edad, allí no podía faltar el vaporub, los pañales desechables, el lomotil y el lilimento.
Ahora la martinera está revuelta, hemos pedido el presupuesto del vaticano y la nómina. Por acá la cosa está bien difícil, pero no podemos hacernos ilusiones con el parie. Voy a escribirles a nuestros influyentes familiares Lavalle en el Perú, para que convoquen a la martinera de allá.
He propuesto a Rey Martínez para que nos represente y hacer un frente común, Rey es un grandes ligas, lo hará bien y dirá: “Querido Parie Robert, aquí estamos para apoyarte, suelta unas OPS, recuerda que ‘habemus primus’”.