Columna

Testigo mentiroso III

“Las informaciones proporcionadas por los medios instantes después de ocurrida una tragedia, influirán en el recuerdo que tengan los testigos...”.

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Christian Ayola
22 MAY 2025 - 12:00 AM

El doctor Antonio L. Manzanero, especializado en el estudio de memorias autobiográficas, dirige el grupo de investigación científica de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.

En uno de sus libros expone un ejemplo de falso recuerdo muy divulgado: el accidente aéreo del vuelo 800 de la TWA (Estados Unidos (17/07/1996), en el que perecieron 230 personas. Muchos testigos describieron el accidente de modo que sus declaraciones parecían consistentes con un ataque de un misil.

Los medios de comunicación difundieron esta teoría, enunciada por los investigadores como mera posibilidad. Las evidencias demostraron que el avión no cayó por el impacto de un misil, sino por una chispa eléctrica que incendió el depósito de combustible.

La explicación del porqué algunos testigos mencionaban un misil, se relacionó con insistentes sugerencias especulativas sobre las causas del accidente, difundidas ampliamente por algunos medios como una probabilidad; la gran cantidad de información generada, influenció la memoria de los testigos presenciales, originando que empezaran a aportar información consistente con esa falsa teoría.

Igualmente podemos encontrar casos similares en los que testigos presenciales y víctimas de catástrofes, han proporcionado declaraciones falsas a partir de especulaciones sobre las causas del incidente. El problema es que luego será muy difícil convencerlos de que sus recuerdos del suceso resultaron contaminados, debido a la intensa información errónea aportada después de la ocurrencia del hecho, alterando su memoria. Hoy, 29 años después, con muchas evidencias en contra, encontramos artículos que defienden la teoría del misil.

En definitiva, las informaciones proporcionadas por los medios instantes después de ocurrida una tragedia, influirán en el recuerdo que del hecho tengan los testigos, incluso llegando a transformar completamente la realidad del evento. Por tal razón, hasta no contar con las conclusiones completas de los investigadores, estos testimonios deberían manejarse con sumo cuidado. Recordemos que hay víctimas de primer grado, los afectados directamente por el hecho; de segundo grado, sus familiares; de tercer grado, rescatistas, policías y médicos; de cuarto grado, los que conocieron inmediatamente la noticia en un medio; y de quinto grado, quienes posteriormente supieron de ella. Recientemente tuvimos el infortunado suceso de la desaparición de una estudiante, cursando el internado rotatorio en su último año de Medicina, evento que causa gran sufrimiento a sus padres, y que ha impactado significativamente a la opinión pública; precisamente por esto, los medios deberían ser mesurados en la difusión de dicha información, la que tal vez puede estar resultando tergiversada debido a la intención desesperada de colaborar con la búsqueda, incurriendo últimamente en innecesario y perjudicial dramatismo, que no le hace bien a la investigación del caso, a los familiares y allegados de la víctima, ni a la comunidad en general.

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