Columna

Cosificación o empoderamiento

“En el reguetón y otros géneros urbanos, esta ha sido una crítica constante: incluso artistas femeninas replican lógicas patriarcales para lograr éxito...”.

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MARÍA CAROLINA CÁRDENAS RAMOS
24 MAY 2025 - 12:00 AM

Un tema que ha sido recurrente en mi espacio de reflexión es la posible relación entre la música y la continuidad del machismo, así como las violencias de género. Creo que poca importancia se dio a algunas afirmaciones del Consejo de Estado frente a la tutela interpuesta al grupo de reguetoneros, incluida la Bichota, en cuya canción +57 se decía: “Mamacita desde los fourteen”.

Se cuestionaba si hubo una afectación a derechos fundamentales, comprometiendo la dignidad humana; una realidad que muchos quieren minimizar o justificar porque han existido otras canciones iguales o peores, como si no pudiéramos aspirar a algo mejor. Es importante reconocer que una canción con un mensaje machista puede causar un daño simbólico.

Ahora llega otro hit llamado ‘Latina Foreva’, con un videoclip donde mujeres con poca ropa cantan “nalga y tetas” mientras exhiben estos atributos. En mi sentir, hablar constantemente del cuerpo femenino en términos sexuales y mostrarlo como objeto de deseo visual puede contribuir a la cosificación, es decir, reducir a la mujer a sus atributos físicos para el placer o juicio ajeno. En el reguetón y otros géneros urbanos, esta ha sido una crítica constante: incluso artistas femeninas replican lógicas patriarcales al hipersexualizarse para lograr éxito comercial.

Algunos colectivos feministas lo ven como empoderamiento: dicen que mostrarse como desean es un acto de autonomía. No lo hacen para agradar al hombre, sino para expresar libertad, sensualidad y orgullo por sus raíces. En ese sentido, el cuerpo no sería un objeto pasivo, sino un símbolo activo de poder, especialmente cuando la narrativa está controlada por la mujer.

Sin embargo, considero que esta canción no es más que otro producto del capitalismo patriarcal: sexualiza el cuerpo femenino, impone estándares de belleza (como si las latinas solo se definieran por sus curvas) y mercantiliza la identidad femenina como objeto de consumo. Más repetición de clichés sexualizados del cuerpo femenino. Aunque se niegue, la música normaliza ideas, refuerza estereotipos de género y moldea la cultura. Por eso frases como que los hombres quieren una latina “que lo prenda desde la mañana” deben ser objeto de reflexión permanente, máxime cuando estas artistas se venden como referentes nacionales.

¿No es reduccionista pensar que si un hombre muestra el cuerpo femenino es explotación, pero si lo hace una mujer es empoderamiento? ¿No es en ambos casos cosificación?

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