Considerado el “presidente más pobre y honesto del mundo”, aseguró nicho en el Santoral del pueblo uruguayo: José Alberto Mujica Cordano, político y agricultor, sembró semillas de justicia y equidad en un mundo con hedor a pólvora y avaricia.
De ascendencia Vasca (Montevideo, mayo 20 de 1935 - Montevideo, mayo 12 de 2025), clase media, político de nacimiento y convicción; huérfano de padre a los 6 años, presidente de Uruguay (2010-2015), encarcelado, torturado durante 13 años, nadie pudo persuadirlo de abandonar sus luchas sociales haciendo parte de ‘Los Tupamaros’ y, tras su liberación, en 1985, retornó como miembro activo del Movimiento de Participación Popular (MPP), elegido diputado, senador y, una vez Presidente (2010-2015), promovió la convivencia pacífica superando discrepancias, enseñando con el ejemplo, viviendo austeramente junto a su “compañera del largo camino”, Lucía Topolansky, en su chacra y jamás se desprendió de su Volkswagen ancestral, rechazando privilegios, donaba gran parte de su salario a causas sociales, enseñaba con el ejemplo y, muchas de sus frases constituyen legado para los humildes y oprimidos del mundo entero: “No soy pobre, soy sobrio”, y hasta sus más fieros opositores reconocieron la coherencia y humildad de ‘El Sabio Campesino’: “Vivo con poco para que no me quiten la libertad”.
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Consideraba que salud y educación no son mercancías, constituyen Derechos Supremos, pilares del desarrollo con libertad, fomentando ciudadanos honestos, críticos, solidarios, recomendando ciencia + conciencia, declarándole guerra sin cuartel al mercantilismo salvaje que oxida los sueños. En sus manos Uruguay se posesionó entre los países más avanzados de América Latina, priorizó el respeto a los Derechos Humanos, pilares de la verdadera democracia y la responsabilidad colectiva del Estado, sin los privilegios de sociedades injustas, convencido de que “Educar es enseñar a pensar, no a repetir y obedecer ciegamente”. Rechazó la educación que hipnotice consumidores, aplaudió aquella formadora de ciudadanos libres, dispuestos a cambiar la historia: “El conocimiento no debe estar solo al servicio de las máquinas registradoras, sino de la vida digna: pobreza y desigualdad son enfermedades curadas por manos pulcras”, y así ocurrió: Uruguay entre los países con mejor calidad de vida del planeta. Aún siendo agnóstico su pensamiento estuvo influenciado por sublimes valores espirituales conectado con la Pacha Mama.
“Es fácil respetar a quienes piensan igual, difícil aprender que, el fundamento de la convivencia pacífica es escuchar a los contradictores”. ¿Quién lo duda? ¡San Pepe Mujica rumbo a los altares de la genuina democracia! Ojalá se arrimara a la Casa de Nariño vs. Senado en ebullición, y cuente cómo lograron convivir pacíficamente y, sobre todo: ningún niño uruguayo sin pupitre, durmiendo a la intemperie, con el estómago pegado al espinazo.