Nunca pudieron saber por qué dejaron de recibir las paupérrimas raciones alimentarias. El hambre y la sed en medio de la más asfixiante canícula los obligó a dejar de trabajar. Aún hoy no se sabe a quién se le ocurrió. Fue un acto espontaneo lo que llevó a que el silencio absoluto dominara el Valle de los Reyes. Así, todos a una dejaron de trabajar para exigir la entrega de alimentos, único pago recibido por el arduo trabajo que hacían para el faraón. Luego de varios meses el Visir decidió mediar y logró la entrega de alimentos. Así terminó, hace más de 3.000 años, la primera huelga en la historia de la humanidad y que quedó registrada en un papiro.
Habría que aclararle a algunos que, según el Diccionario de la lengua española, una huelga es la “interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta”, como la ocurrida en el antiguo Egipto. Por el contrario, según el mismo diccionario, el paro es la “interrupción de actividades colectivas por iniciativa de algún grupo social o de una autoridad”, es decir, lo promueven otros. Solo a modo de ejemplo, algunos dirían que una huelga es la que debería hacer el personal de salud ante la falta de insumos para atender pacientes, desabastecimiento inexplicable de medicamentos vitales, inestabilidad laboral, demoras en los salarios, agresiones a la misión médica, etc. Claro, letra muerta dice que el derecho a la huelga no se puede ejercer en servicios públicos esenciales como salud, educación o transporte.
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Por el contrario, un paro mundial es el que debió hacerse hace mucho ante el genocidio, la hambruna y casi el exterminio sistemático que está ocurriendo en Gaza luego de un miserable atentado terrorista. Pero no, ahora si alguien protesta contra los más de 50.000 muertos en Gaza, la inmensa mayoría civiles y miles de ellos niños inocentes, se corre el riesgo de ser perseguido acusado de antisemita.
Claro, está también la huelga revolucionaria que el diccionario define como aquella que “responde a propósitos de subversión política, más que a reivindicaciones de carácter económico o social”. Ejemplos de esta hay muchos, como la huelga revolucionaria de 1917 en la rusia zarista. En Colombia ha habido miles de huelgas a lo largo de su historia, la inmensa mayoría fueron de empresas. Además, ha habido cientos de paros, incluso paros armados que han bloqueado inmensos territorios. Sin embargo, hoy estamos abocados al primer paro promovido por el gobierno, algo casi inédito en la historia. A menos que se trate de una huelga revolucionaria que podría ser algo así como el primer paso hacia el suicidio de una nación.