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Columna

Inteligencia artificial y el turismo sostenible: una alianza para el futuro

“La IA puede ser aliada de un turismo responsable que se expande en función de las capacidades existentes...”.

RICARDO VÉLEZ BENEDETTI

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Mediante el uso de muchas herramientas para viajar he tenido la oportunidad de ver cómo, detrás de cada recomendación que recibe un viajero, hay un sistema inteligente que analiza patrones, parámetros, preferencias y emociones. La IA permite que el turista no sea un número, sino una historia. Ya no se trata de ofrecer un “paquete estándar”, sino de diseñar experiencias ajustadas al alma, intenciones y los deseos de cada persona. Esa capacidad de personalizar no solo enriquece el viaje, también lo hace más humano. En un aeropuerto moderno, en un hotel de una ciudad intermedia, o en una pequeña isla remota, la IA está presente. Desde un chatbot que analiza la información, comentarios o preguntas del usuario y responde en el idioma del turista hasta un sistema de predicción de demanda que evita colapsos logísticos. Esta eficiencia tecnológica, si bien invisible, se traduce en menos estrés, menos tiempo perdido y más momentos disfrutados.

Recuerdo cuando las campañas de turismo eran postales, avisos publicitarios y eslóganes. Hoy, la IA permite crear historias visuales adaptadas a públicos concretos con propósitos de acaparar más mercado para la expansión del turismo. Gracias a estos avances, muchos destinos que antes quedaban fuera del radar turístico hoy tienen una oportunidad real de mostrar su esencia al mundo, con una narrativa auténtica y bien dirigida, esto permite a ciudades como Cartagena de Indias con grandes avances en volumen de visitantes, y también a regiones cercanas emergentes, competir con destinos altamente consolidados a través de estrategias de marketing digital más inteligentes.

El turismo puede ser una bendición o una carga para los territorios. Aquí es donde veo uno de los mayores aportes de la IA, que es poder ayudar a preservar, por ejemplo, con la aplicación de sensores que monitorean el impacto ambiental hasta modelos que predicen el flujo de visitantes, la IA puede ser una aliada del turismo sostenible. Es una paradoja hermosa contar con una tecnología tan avanzada, al servicio de conservar lo ancestral, las tradiciones, el folclor, el legado y el patrimonio cultural de una ciudad y su población. Así, la IA puede ser aliada de un turismo responsable que se expande en función de las capacidades existentes, y que beneficia tanto a las comunidades locales como a los ecosistemas.

Claro, no todo es promesa. Es preocupante que muchas pequeñas empresas turísticas y negocios relacionados no tengan aún acceso a estas tecnologías, también que no estemos discutiendo con la seriedad suficiente los sesgos que pueden traer ciertos algoritmos de muchas aplicaciones de IA que requieren atención de todos los actores de la cadena turística. La IA debe ser una herramienta eficaz, no una barrera al desarrollo económico sostenible. El turismo debe seguir siendo un espacio de encuentro, no de exclusión. Al final, viajar sigue siendo lo mismo, un acto de descubrimiento, de conexión, de experiencias distintas o diversas, una oportunidad de crecimiento y aprendizaje del turista. La IA no reemplazará esto pero puede hacerlo más profundo, más eficiente, más justo o equilibrado. Si entendemos su poder y lo usamos con sensibilidad, estaremos construyendo no solo un turismo más inteligente, sino también una sociedad más abierta, más curiosa, cohesionada y consciente.

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