Columna

La risa. Una ballesta en la política

“Nunca te olvides de sonreír, el día que no sonrías será un día perdido”.

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Orlando Díaz Atehortúa
07 JUL 2025 - 03:41 PM

La risa es como el concepto de una rosa, aunque esté ausente o no haya existido jamás, subsiste en el lenguaje.

En agosto se cumplen 26 años (13 de agosto de 1999) del asesinato del gran humorista y comediante Jaime Garzón, vilmente asesinado por paramilitares, a órdenes de Carlos Castaño, que obraron en complicidad con agentes del Estado. Algunos de los personajes que encarnó Garzon fueron Nestor Eli, el portero del edificio donde decía que vivían Pastrana y Samper; el lustrabotas Heriberto de la Calle, que entrevistó decenas de políticos y personajes del país; Godofredo Cínico Caspa, el abogado ultraconservador Casposo; Dioselina Tibaná, empleada de la casa de Nariño. También estaban Emerson de Francisco e Inti De La Hoz, la reportera. Un día, Jose Gabriel, del programa “Yo José Gabriel”, lo entrevistó y le preguntó por las groserías que lanzaba en sus programas y contestó : “Este país se escandaliza porque uno dice jueputa en televisión, pero no se escandaliza cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosna, no, eso es “Folclore””.

Cómo olvidar cuando cuestionó a Serpa por los dineros del cartel de Cali, que entraron a la campaña presidencial de Samper, en 1994. Garzón encarnó un símbolo de la clase popular, los paracos encargados de asesinarlo le mandaban un claro mensaje al pueblo de que en ese momento ellos mandaban, que podían hacer lo que les diera la gana, para ello tenían mandaderos prestantes, como el subdirector del “DAS”, José Miguel Narváez, condenado por la justicia penal por el delito de homicidio agravado, en calidad de determinador.

Día tras día avanza en el mundo, en forma fuerte y rauda, el capitalismo, los obreros, por estar produciendo, ya no les queda tiempo para realizar sus relaciones sexuales, tomar un simple café o reírse, la sociedad del cansancio nos exprime hasta límites insospechados.

La verdad esto no es nuevo, la magnífica escritora Irene Vallejo, en un artículo, publicado en el diario “La Tercera Ola”, de España, trataba hermosamente sobre este tema: “Hace veinte siglos el romano Ovidio osó incluir en sus Amores un asunto incómodo del repertorio erótico. Lo abordó en verso y con gracia, invitándonos a relajarnos y asumir sin complejos nuestras incompetencias: «¡Qué gozos no me imaginé en mi mente callada, con qué posturas no estuve fantaseando! junto a la chica, sin embargo, mi miembro yacía como si hubiera muerto antes de tiempo, más marchito que una lechuga cortada el día anterior».

Desde el flirteo hasta el sexo es saludable tomarse con humor los tropiezos, las torpezas, las lorzas, el miedo, la aceleración incontrolada, los estragos del cansancio, los ruidos intempestivos y las explosiones del cuerpo, las acrobacias fallidas, la desincronización o el hilillo de saliva que resbala justo cuando tu pareja te mira dormir. Que nadie es perfecto, ya lo sentenció Billy Wilder. Ni los clásicos ni los contemporáneos. Pero no olvidemos que ser irreverente tiene un precio: Ovidio acabó en el exilio”.

Como olvidar que en el siglo de las luces, por los tiempos de la revolución francesa, Voltaire dominaba la sátira. Entre otros libros, escribió una bella obra “Cándido”, otros de sus escritos fueron prohibidos o censurados, con la excusa de ajustar la agenda política francesa. Fue varias veces encarcelado y exiliado, en febrero de 1778, volvió a París para ver su obra “Irene”, murió en mayo de ese año, con 83 años. A los aristócratas los consideraba unos parásitos, a los burgueses, unos ambiciosos sin ninguna medida, tildó a los monarcas de déspotas; los religiosos eran fuente de ignorancia y de superstición.

Una de sus frases: “Si alguna vez ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar”.

Y es que entre 1789 y 1792, los “Libellistas” se gozaban a esas cortesanas voluptuosas e insaciables en el sexo, aquellos libertinos que se dedicaban a la “dolce vita”. Es más, desde esos tiempos surgió la frase “Vamos a echarnos un polvo” y es que los burgueses se alejaban de la fiesta o del salón de reuniones para un cuarto a consumir “Rapé”, un polvillo que les alegraba la vida y de paso aprovechaban para copular. Disfrutaban viendo a los “homosexuales” que deambulaban por los pasillos, con sus vistosos trajes femeninos, todos pintarrajeados, ondeando sus cintas multicolores, chismoseban sobre las reinas lesbianas, que se desvivían por sus núbiles amantes. En fin, era como una especie de Sodoma y Gomorra.

Ya lo decía Darío Foe: “La sátira es el arma más eficaz contra el poder, el poder no soporta el humor, porque la risa libera al hombre del miedo”.

En 1933, antes de la Segunda Guerra Mundial, brillaban con luz propia, como cómicos, los hermanos Marx, nos deleitaron con una película “Sopa de Ganso” donde se burlaban de la guerra, la política y los líderes autoritarios. “Groucho”, qué significa gruñón, murió el 19 de agosto de 1977. Una de sus frases más conocidas, que le sale a muchos políticos de nuestra tierra, es “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”.

En América, específicamente en México, para el mundo, sobresale el “masón” Mario Moreno - “Cantinflas”, quien en su película “Su excelencia” medio en serio y medio en broma, nos presenta el duelo ideológico entre los colorados y los verdes, hechos que se asemejan mucho a las guerras civiles presentadas en nuestro país entre los conservadores y los liberales, que dejó miles de muertos, veamos un aparte: “Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares”.

Desde el sur, Argentina, los “Les Luthiers”, nos deleitan con su humor sarcástico, satírico, veamos dos de sus frases: “Si no puedes convencerlos, confúndelos”; “El que es capaz de sonreír, cuando todo le está saliendo mal, es porque ya tiene pensado a quién echarle la culpa”.

El mundo, en realidad está muy mal, lo tenemos que combatir con la risa, con el amor, ya sea platónico o ya sea práctico, con la denuncia satírica, observamos los rostros agrios, adustos, muy “envarados”, por ejemplo de Trump, de Putin, de Netanyahu. Para concluir, sus caras son muy antipáticas y dan miedo, algo tenemos que hacer. Necesitamos más caricaturistas como “Vladdo” o “Matador”, más columnistas que nos invitan a reír como “Tola” o “Maruja”, mas comediantes como Carlos Mario Aguirre y Cristina Toro, del “Águila Descalza” y huir, a leguas, de esos comediantes sosos y aburridos, que repiten sus chistes hasta el infinito, al tener castrada su creatividad. Terminamos, como empezamos, con otra frase de Chaplin: “ La risa es un tónico, un alivio, un respiro que permite apaciguar el dolor”.

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