Columna

Una cosa lleva a la otra

“Si vamos a salvarnos del agua, nada hacemos con salvar unos sectores y otros no. Ojalá eso esté...”.

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Mauricio Ibáñez
11 JUL 2025 - 12:00 AM

Cada vez que leo noticias sobre un colegio nuevo entregado, o una calle pavimentada, o un parque renovado, mi sentido de pertenencia hacia Cartagena se agranda, porque al menos la platica se está yendo a donde tiene que ir, con obras que se pueden palpar y verificar.

Ya que estamos en modo de grandes obras y renovaciones, bueno sería que pensáramos en diseñar un segundo viaducto que conecte la zona norte, porque en un par de años los trancones para conmutar hacia y desde la ciudad nos recordarán la lisiada autopista norte en Bogotá. Por la misma razón y con la misma comparación, si no queremos que nuestra rimbombante avenida Santander replique la paralítica Calle 80 de la capital, ya deberíamos estar pensando en añadirle cuatro carriles. (No olvidar todo el cambio que producirá el esperado Gran Malecón del Mar).

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No está demás, ya que el alcalde y su gran equipo presentaron el proyecto de la recuperación de la Av. Chile alrededor de la bahía (nunca entenderé qué favor nos hicieron los chilenos para merecer semejante honra) y salvarnos de las inundaciones de aguas lluvias y de la intrusión de la marea, recordar que del otro lado de Castillogrande también se estanca el agua. Si vamos a salvarnos del agua, nada hacemos con salvar unos sectores y otros no. Ojalá eso esté bien pensado.

Ya que estamos en grandes obras, muy importante reforzar el tema de los semáforos peatonales en las calles más transitadas, y mejorar la malla de andenes en todas las calles para favorecer el caminar sobre el conducir. Ya con eso arreglado se pueden formalizar parqueaderos públicos. Y ya que andamos en eso, ojalá cambiemos los actuales reductores de velocidad, por los que tanto hemos madreado. Si queremos disminuir la accidentalidad, hay que hacer cumplir las reglas de tránsito, empezando por mirar bien cómo y a quién se le entrega legalmente el privilegio de una licencia de conducir y bajo qué pruebas de capacitación y conocimiento.

Y como una cosa lleva a la otra, bueno ir preparando una cultura de buena gobernanza de cara al futuro, para que cuando toque elegir un nuevo alcalde, lo que Turbay ha sembrado no quede como un paréntesis dentro de una larguísima frase de marchitos frutos, sino que se multiplique gracias a la conciencia ciudadana de votar bien, y la conciencia de gobernar bien (las dos van juntas), todo lo cual afianza la paz comunitaria. Y ya que vamos a votar bien, y el año entrante nos toca elegir un nuevo presidente, qué bueno que con base en lo que hemos visto en nuestras ciudades y regiones bien gobernadas, tomemos esas experiencias como ejemplos y decidamos renovar el cargo por un presidente que nos represente dignamente desde su capacidad de ejecutar obras y programas para todo el pueblo.

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