Los últimos días se han presentado en la ciudad una serie de eventos que podemos interpretar como el cambio en la curva descendente de la ciudad, en términos de confianza, esperanzas y actitudes. Ojalá no solo sean ilusiones mías, sino que efectivamente y entre todos sigamos aportando y apostando por ese cambio en el punto de inflexión de la evolución de la ciudad, en la perspectiva de lograr una mejor ciudadanía, más participativa, responsable y comprometida.
Un significativo evento lo generó el informe de Calidad de Vida 2024, de Cartagena Cómo Vamos, que sin lugar a dudas dio elementos para confiar en que se avanza en forma efectiva para superar unos lastres y enrutar la ciudad hacia nuevos y promisorios horizontes, aunque también mostró claramente hacia donde orientar los esfuerzos en la dimensión de los cambios y resultados en el ser humano que más carencias tiene en la ciudad. Así mismo, liderados por el Círculo de Obreros de San Pedro Claver se retomaron los compromisos y alcances de lo que ha venido construyendo ‘Juntemos por Cartagena’, con propuestas y líneas de acción definidas y viables para iniciar transformaciones que requieren del concurso de muchas empresas e instituciones a las cuales sin lugar a dudas les conviene apostarle por una mejor ciudad.
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Tal vez el evento más trascendental por todo lo que puede suceder en términos de confianza, reconocimiento, legitimidad, optimismo y credibilidad de mejores tiempos, lo proporcionó El Universal, con los Premios Excelencia. Esta iniciativa, que esperamos continúe más fortalecida, con nuevas categorías y propiciando masiva participación de la ciudadanía, generó a su vez resultados tal vez no previstos por los organizadores, como fue un proceso de admiración y validación de nuevos actores, de nuevas empresas y en especial de nuevas propuestas, como la de preguntarnos y lograr una comprensión más cabal de quiénes somos los cartageneros, qué pensamos, sentimos y aspiramos. Esto debe tener como uno de los propósitos superar esos lastres que venimos arrastrando en nuestro subconsciente desde la Colonia, que como un grillete nos mantiene atrapados al pasado, a la inmovilidad, al conformismo y como dicen popularmente, en el balde.
Hay además dos propuestas de acción: una de volver por lo que alguna vez se propuso, hacer una ‘Alianza por Cartagena’. Esta puede ser viable como se propone, pero también se puede pensar en fortalecer y darle un giro a ‘Juntémonos por Cartagena’, como esa gran alianza donde todos ponemos y todos cabemos. Lo esencial: la voluntad política de las instituciones públicas y sus líderes. La tercera propuesta se nos ocurre que debe ser muchos más amplia y ambiciosa. No solo es lograr hambre cero, sino ir más allá en aquellos aspectos ligados a la vida cotidiana del cartagenero, como su vivienda, su movilidad, seguridad, empleo y satisfacción por lo que es y posee como sujeto cultural.
*Sociólogo.