El primer cine que aparece fuera del centro amurallado es el Colonial, en el barrio La Quinta, que a fines del siglo XIX era una pequeña mancha junto con Lo Amador, La Esperanza y Zaragocilla, al pie de la carrilera del tren Cartagena - Calamar. En 1943 el circuito VELDA aprovecha la expansión urbana y crea el Colonial, con aforo para 3.470 almas.
Ese año ‘La Zandunga’ (1937) fue triunfo cinematográfico que conmocionó al público local. Actores como Tito Guizar y Jorge Negrete arrasaban, tanto que a las 4 de la tarde no había boleta para la primera función, que era a las 6 p.m. Cuando llega PELMEX (Películas Mexicanas) en 1943, la distribución de películas mejora sustancialmente. Para entonces, el analfabetismo en Cartagena llegaba al 60%, lo que condicionó al público a ver cine en español, el mexicano en especial, a tal punto que una película como ‘Ahí está el detalle’ (1940), con ‘Cantinflas’, se programó durante casi cuarenta años. Los espectáculos en vivo eran comunes, como cuando se presentó el Trío Los Panchos. La cubana Rosa Carmina llega a Colombia en 1949, y aunque la Junta Nacional de Censura prohibió sus películas, en La Quinta vieron ‘Tania, la bella salvaje’ (1947), ‘La Bandida’ (1948) o ‘Amor salvaje’ (1949).
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En los Anales del Municipio de 1956 (R.119/56 Pág. 8) se dispensa un reglamento para aparatos mecánicos o pick ups, radiolas y traganíqueles. Allí, el arzobispo puso orden a la fiesta dentro de los cines. Detrás del telón del Colonial, Nicolasa Lamadrid era dueña del picó ‘La Billo’s Caracas Boys’ y administrado por Romancito, quien programó música de La Sonora Matancera, con Celia Cruz, Celio González y Felipe Pineda.
Hay noticia del picó ‘Ritmo de Oro’, en La Quinta, a mediados de los años 50, que rebautizaron como ‘La Móvil’, con sede en Manga, y cuyo catálogo musical lo surtían marineros boricuas y cubanos que llegaban al muelle.
A otro costado del cine se encontraba ‘La Subway’, una caseta cuyo himno era la canción ‘El Negro y Ray’ (1962). Era grande el poder del vacile que había en la entrada de La Quinta. Caseta, cine y picó ponían a Cartagena boca abajo.
Con el Club Rotario, Napoleón Franco Pareja encabezaba la Semana del Niño en el Colonial, y otros cines, para hacer obra política y de caridad. Era 1953 y en Cartagena morían tres niños diarios de gastroenteritis, en los meses de mosca y calor, por la ausencia de alcantarillado.
Se sufre pero se aprende, pues la gente consolaba sus penas con la desgracia vista en las películas. Había espacio para todos: a veces se alquilaban puestos en las ramas de los árboles vecinos a la pantalla. En 1978 trasladan el Mercado Público a Bazurto, y al Cine Granada (barrio Chino) lo convierten en San Andresito y los betamax de contrabando apagaron el Colonial.