El crecimiento de la economía del Caribe colombiano durante el segundo trimestre de 2025 se caracterizó por el dinamismo del consumo privado, la menor inflación y los buenos resultados en las actividades de servicios, en contraste con el desempeño negativo de sectores estratégicos como la minería y la construcción.
Los resultados del Indicador Mensual de Actividad Económica y del Pulso Económico Regional del Banco de la República muestran que la actividad económica del Caribe creció en términos anuales durante el segundo trimestre de 2025. La combinación de bajas tasas de interés, menor inflación y un mercado laboral con mayor formalización impulsó el gasto de los hogares, que se reflejó en un mayor consumo de bienes durables y en la expansión del comercio minorista. Este comportamiento se reforzó con el mayor ingreso de remesas y la mejora en la confianza comercial.
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Por su parte, el turismo se consolida como una actividad importante dentro de la economía regional. La mayor oferta aérea, las tarifas promocionales, las estrategias de mercadeo de los diversos destinos de sol y playa, así como la realización de conciertos, festivales y eventos deportivos, aumentó la demanda de servicios, especialmente por parte de visitantes extranjeros. Esto generó efectos multiplicadores sobre sectores conexos, como el comercio minorista, el transporte de carga, los servicios logísticos y los servicios de alojamiento y gastronomía.
En contraste, las actividades extractivas y de construcción continuaron en descenso. La minería de carbón enfrentó altos costos de producción y dificultades logísticas derivadas de bloqueos viales, mientras que las ventas contractuales de gas natural disminuyeron por la sustitución hacia otros energéticos. La construcción mantuvo un desempeño débil, con una menor ejecución de obras y caídas en indicadores como el área iniciada y el despacho de cemento. La industria manufacturera también se vio afectada, con restricciones en el acceso a materias primas, menor dinamismo del sector constructor y una demanda externa debilitada.
La reducción en el costo de la electricidad contribuyó a mantener la tendencia descendente de la inflación, en conjunto con los menores precios en alimentos básicos, lo cual también favoreció el abastecimiento agrícola. En cambio, el encarecimiento de la carne generó un desincentivo en el sacrificio de ganado vacuno y porcino.
En síntesis, el Caribe registró un resultado anual positivo, resumido en un mayor consumo privado, pero condicionado por la debilidad en minería, construcción e industria. Si bien la región avanza, es necesario fortalecer sectores estratégicos que permitan consolidar un ciclo de expansión más estable y sostenible.
Mayores detalles sobre la economía Caribe en el Boletín Económico Regional del segundo trimestre disponible en el portal del Banco de la República: www.banrep.gov.co.