Columna

Esclavos de ayer y de hoy

“Esclavitudes de hoy viven todos los empobrecidos y víctimas de la barbarie de la guerra que coloca...”.

Compartir
Ignacio Antonio Madera Vargas
21 SEPT 2025 - 10:17 PM

Con ocasión del mes de la paz, la Compañía de Jesús, en unión con la Universidad Militar Nueva Granada y otras instituciones de apoyo, realizaron en el Claustro de Santo Domingo un seminario sobre las esclavitudes del pasado y del presente, en homenaje igualmente a San Pedro Claver, esclavo de los esclavos.

El pasado tenebroso de quienes, en connubio con sus falsas comprensiones de un dios manipulado, justificaron la esclavitud a los dueños originales de estas tierras, a los que, en virtud de su ignorancia sobre la existencia de estos mundos, denominaron indígenas, como igualmente a los negros de África lejana, resonó en el recinto junto a las igualmente tenebrosas esclavitudes de hoy: mujeres prostituidas por el turismo sexual denigrante, mal pagadas, poco reconocidas y minusvaloradas en el denominado servicio doméstico por ser mujeres, negras y empobrecidas, en el decir sensato y crítico de uno de los jóvenes universitarios participantes; los y las migrantes, los y las adicciones generadas por el mal uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Y tantas otras. Lo que señala la creciente sustitución del “homo sapiens” (la humanidad pensante, capas de volver sobre sí) por el “homo videns” (la humanidad de las pantallas, de la visión desde fuera de sí).

Te puede interesar:

El dilema del voto útil

Esclavitudes de hoy viven todos los empobrecidos y víctimas de la barbarie de la guerra que coloca a los hijos de los pobres, que son los soldados, a matar a los hijos de la insurgencia, que son igualmente los hijos de los pobres, que son los campesinos. Y mientras tanto, en los organismos legislativos y del poder público se continúa la algarabía de la polarización politiquera y altanera que se complace en el triunfo de las componendas por encima de la majestad de las instituciones, llamadas a ser independientes e insobornables. Hace mucho tiempo han dejado de serlo. Y esta es una forma de esclavitud a comportamientos que parecen insuperables.

Jesús de Nazaret pasó haciendo el bien, predicando el Reino de justicia, solidaridad, misericordia, tolerancia y paz que tiene como favoritos a esos mismos esclavos de hoy. No es soslayando la conversación sensata, desapasionada y serena como podremos los cristianos y concretamente los católicos enfrentar las nuevas esclavitudes y aportar a una salida que renuncie a la fatiga y el cansancio. Urge repetir una vez más que, ante las tribulaciones y situaciones sin salida, el cristiano se levanta vertical, colocando su seguridad en la palabra sagrada del Cristo, quien nos prometió que estaría con nosotros hasta el fin de la historia (Mt.28,20). Esa esperanza es la que sostiene la vida y levanta el espíritu para que, a pesar de los que esclavizan con sus cadenas de codicia e idolatría del dinero, sea como sea, los que busquen y realicen la justicia brillarán como estrellas por la eternidad (Daniel 12,3). Invitémonos a ser de ellos y ellas.

Teólogo Salvatoriano.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News
Publicidad