Columna

De las aulas decentes al empleo digno: ruta para cerrar la brecha social

“Cuando el empleo es digno e inclusivo, no solo ofrece protección y reconocimiento, sino que incide directamente en el bienestar integral del individuo...”.

Compartir
MARÍA INÉS URBANO C.
02 OCT 2025 - 12:00 AM

La pobreza, como fenómeno social, planta una profunda huella en el desarrollo de los individuos. Más allá de estar asociada a la carencia de recursos económicos, la pobreza se vincula con aspectos fundamentales de la dimensión humana, como la libertad de expresión, la dignidad, el respeto, el reconocimiento y la inclusión social.

Serge Paugam señala que en América Latina prevalece un patrón de pobreza estructural que transforma esta condición en un estado de vida duradero y reproducible, lo que lleva a comprender que más allá de una situación fortuita, se configura en un modus vivendi. Este tipo de pobreza se ve alimentado por múltiples formas de discriminación, entre ellas, la edad, el género, la raza, la diversidad funcional o cognitiva, e incluso el padecimiento de enfermedades.

Te puede interesar:

Fuera de lugar

Para combatir el flagelo de la pobreza y promover el cierre de la brecha social, se ha cultivado la idea de la educación como una herramienta poderosa. Desde esta perspectiva, se sostiene que niveles más altos de escolaridad se asocian consistente y directamente con mejores oportunidades de empleos, mayores ingresos y una movilidad social ascendente, lo que a su vez contribuye a la reducción de desigualdades.

La articulación del binomio educación - empleo se potencia cuando las inversiones en la primera se traducen en una formación integral para la vida, de alta calidad y pertinencia, que contribuya al bienestar individual y colectivo, y facilite el acceso a empleos dignos, estables y socialmente valorados.

Acciones como la adelantada por la Gobernación de Bolívar, orientadas al mejoramiento y la expansión de la infraestructura educativa, y materializadas en la construcción de nueve megacolegios, evidencian el compromiso estatal con una educación digna para más de 13.000 estudiantes del departamento, y suponen un ejercicio de diálogo social vinculante.

En el tránsito de las aulas al mundo del trabajo, la relación laboral configura un espacio social que activa redes de pares. Cuando el empleo es digno e inclusivo, no solo ofrece protección y reconocimiento, sino que incide directamente en el bienestar integral del individuo, quien, junto con laborar y obtener un ingreso, desarrolla una sensación de estabilidad y sentido de pertenencia.

En síntesis, el cierre de brechas sociales se ve favorecido por la articulación entre educación y empleo, siempre que confluyan cuatro pilares interdependientes: un sistema educativo de calidad y pertinente; un mercado laboral formal e inclusivo; un entorno social equitativo; y políticas públicas coherentes.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News
Publicidad