Columna

El mecanismo I

“El gran Pepe Mujica, exguerrillero y expresidente de Uruguay, decía: ‘Si vas a robar, no te metas en política’”.

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JOSÉ HENRIQUE RIZO DELGADO
10 OCT 2025 - 12:00 AM

La vocación política, aquella que tiene una persona que trabaja por la sociedad, por el bien común, por el desarrollo social y productivo de una nación, es uno de los oficios más valiosos y nobles, al lado del de los médicos, las enfermeras, los maestros y los militares. Como toda profesión u oficio, tiene un alto componente ético, a la hora de realizar su trabajo con honestidad y eficiencia.

En algún momento de la historia, hubo un quiebre en la forma de practicar la política, cuando alguien se encontró en un dilema ético: continuar ejerciéndola con total desinterés personal, manteniendo solo la motivación y satisfacción de ayudar a la sociedad, o aprovechar el rol público alcanzado para lucrarse. A partir de ese momento, comenzó la corrupción en la política y algunos políticos y funcionarios se volvieron corruptos. Después, se agravó la práctica de nuevo, cuando comenzaron también a sustraer recursos para financiar las campañas.

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Transparencia Internacional acaba de publicar su informe anual 2024 sobre la corrupción. Colombia se encuentra en el puesto 92 de 180 países. Es una verdadera lástima que los últimos gobiernos no hayan logrado reducirla, en un país con tantas necesidades insatisfechas y grandes brechas sociales.

Es difícil determinar cuántos políticos y empleados públicos participan en este cruel y perverso mecanismo, unos por convicción y otros por obligación. La ciudadanía ya la tiene tan normalizada que hasta cree que es lo natural. Estamos atrapados desde hace décadas en la perversidad del mecanismo. Políticos, empleados públicos, votantes, contratistas y ciudadanía en general, todos normalizamos la corrupción al punto de que nos inventamos frases para autoengañarnos ante nuestra mediocridad: “No importa que robe mientras haga”; “Le vendo el voto y voto después por el que quiera”; “Voto por tal candidato porque es el menos malo”; “Si no se lo coge él, se lo coge otro”. “Marica el último”…

Estamos en tiempos preelectorales y ya se ven filas, reuniones, mangualas y cónclaves, para “negociar” las elecciones de 2026. Puyaojos, caciques, cómplices, testaferros, apáticos, conformistas y bobos, todos somos responsables y participamos del nuevo ciclo del show circense cuatrienal, mientras que la inmoral pobreza y la horrible hambre continúan, los estudiantes se quedan sin estudiar, las familias sin casa, los enfermos sufren y mueren sin piedad y los hogares ven sus finanzas cada vez más deterioradas.

El gran Pepe Mujica, exguerrillero y expresidente de Uruguay, decía: “Si vas a robar, no te metas en política”. Los dineros públicos son sagrados.

Complicado desactivar este sistémico y enquistado mecanismo. Pero hay una esperanza. Siempre la hay. Será revelada en la próxima columna “El Mecanismo ll”.

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