Por: Bernardo Rafael Romero Parra
Recibimos con satisfacción la noticia de que el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, entregó varias obras a las comunidades de las faldas del cerro de La Popa, entre ellas, un mirador desde donde se puede observar gran parte de la ciudad. Es un aliciente para fortalecer el turismo, ya que permitirá que un buen número de visitantes disfruten de ese lugar y sus paisajes, como sucede con los miradores en la ciudad de Medellín, complementados por actividades artísticas, culturales y deportivas que pueden realizar bajo estrictas normas de seguridad por quienes se atrevan, además de la presencia del comercio de bebidas y alimentos.
En el barrio Las Delicias, que también hace parte de las estribaciones de La Popa, se espera que se haga realidad el proyecto del gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, de convertir ese territorio en una zona de turismo urbano similar a la Comuna Trece de la Capital de Antioquia; donde la comunidad dé a conocer su historia de resiliencia, junto a la gran riqueza cultural representada en sus artistas y la gastronomía.
A todos los proyectos iniciados y planteados que contribuyen a convertir las actividades turísticas en la industria que está llamada a ser, donde se impulse la inversión económica y la generación de empleo en las comunidades, se les suma la puesta en marcha por la Secretaría de Educación -a cargo del periodista Alberto Martínez Monterrosa- de programas de bilingüismo en las escuelas oficiales con la inauguración del primer colegio público bilingüe de la ciudad, el Cecilia Porras, en el barrio Bicentenario. Es un buen inicio, aunque consideramos que la meta ideal es que los estudiantes del mayor número de instituciones educativas oficiales dominen un segundo idioma.
No podemos dejar de mencionar el proyecto de instalar los teleféricos desde el cerro de La Popa como una necesidad para el servicio turístico, ya que fortalecerá la visita de foráneos y es una opción de recreación para la población local, que también requiere de oportunidades para la diversión sana y el uso adecuado del tiempo libre. Debemos recordar esa buena época donde cada fin de semana los balnearios de la zona insular de Cartagena, en especial los de la Unidad Comunera de Gobierno Rural de Bocachica, se colmaban de familias cartageneras. Las obras del alcalde Dumek auguran una industria turística pujante para transformar a Cartagena, y el complemento más importante es la participación las comunidades.

