En ningún Estado de derecho, la pobreza justifica violar la ley, sin embargo, sociedades que combaten la pobreza fortaleciendo la justicia, previenen delitos, pero jamás los justifican. En la ley del rebusque, tabla de salvación para enjambres de manos desocupadas, surge el mototoxismo como solución laboral y transporte para estratos vulnerables de ciudades y pueblos, negándose a respetar normas de circulación vehicular, un enorme desafío de salud pública, con cifras alarmantes que igualan al cáncer: 10 millones de muertes anuales, mientras enfermedades infecciosas ocasionan devastadoras epidemias que la ciencia médica controló utilizando vacunas, maniatando a la viruela, el sarampión y un docena de enfermedades infecto-contagiosas causantes de muerte, dolor y lágrimas.
Aparecieron las vacunas milagrosas distribuidas gratuitamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en todo el planeta, sin distingo político, económico o religioso, exceptuando países que priorizan extremos ideológicos por encima del derecho sagrado a recibir, gratuita y oportunamente, vacunas que garantizan la supervivencia humana; pero se encendieron alarmas en el vecindario: después de décadas reapareció el temible Sarampión, enfermedad altamente infecciosa, potencialmente mortal. Crecen las muertes ocasionadas por accidentes automovilísticos, sobre todo mototaxismo, ocasionando enjambres de víctimas, y convertido este fenómeno social no solo en un medio de transporte, también en herramienta de sobrevivencia en barrios y veredas por familias humildes, desplazadas por la violencia y la falta de oportunidades. Esto ocasiona anualmente, en el mundo, 1’200.000 víctimas, superando al cáncer y enfermedades infecciosas. ‘Cuestión de supervivencia’, asegurando no estar obligados a cumplir normas de tránsito; oscuridad perpetua para aquellos que sufren las consecuencias. Poco o nada sirve endurecer las normas de tránsito e implementar sistemas de transporte masivo. El mototaxismo pasó de ser monumental problema de movilidad a urgente asunto de Salud Pública: urge control de autoridades, de lo contrario seguiremos observando este fenómeno social trasformado en ‘tragedia cotidiana’. En Cartagena, como en el resto del país, se incrementan las víctimas mortales inocentes: 117 fallecidos los últimos meses por accidentes de tránsito, de los cuales 95 estuvieron relacionados por motocicletas, ¡80%!, centenares gravemente lesionados, viudas y huérfanos, secuelas irremediables.
El mototaxismo llegó para quedarse y, como en todas las profesiones y oficios del ser humano, se camuflan delincuentes pagando justos por pecadores, y así como aprendimos a enfrentar el cáncer y mortales epidemias, expertos en movilidad y desarrollo humano sostenible, deberían proponer alternativas de trabajo, dentro de marcos legales para todo aquel que encontró en el mototaxismo su única forma de sobrevivir, y no regresar al nido con la esperanza marchita y manos vacías. Pensándolo bien: los más peligrosos e insaciables depredadores de la humanidad, jamás cabalgaron en motos.
