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Columna

Cartagena ya habló: ¿quién la va a escuchar de verdad?

“Ya la ciudad habló. Y habló duro. La pregunta es sencilla: ¿quién la va a escuchar de verdad?”.

Zaiht Adechine Carrillo

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Cada vez que sale la Encuesta de Percepción Ciudadana de Cartagena Cómo Vamos, a algunos les da por mirarla como si fuera un “termómetro de redes” o un titular más. Y no. Este informe es, quizá, el instrumento más serio que tenemos para entender —con evidencia— qué está viviendo la gente en la calle, en el barrio, en la casa, en la sala de espera de una IPS, en el bus, en el rebusque. Es un espejo incómodo, sí, pero necesario.

La encuesta dice que si hoy los cartageneros pudieran sentar a sus gobernantes y decirles “atiéndeme tres cosas”, serían: salud, pobreza y seguridad.

La primera prioridad es la salud: 65% la menciona como urgente, y lo más grave es que ese número subió 16 puntos frente a 2024. Eso no es una estadística fría: eso es gente esperando una cita, un medicamento, un examen. ¿Un reflejo de la crisis que vive Colombia? Sí, pero el cartagenero no necesita aclarar culpas, necesita soluciones.

Muy pegada viene la pobreza y la vulnerabilidad (57%), y aquí el dato es contundente: 77% de los cartageneros vive sin margen, o sea, apenas alcanzando lo básico… o ni eso, mientras la percepción laboral es dura: 63% siento que es difícil encontrar trabajo en Cartagena.

Finalmente aparece la inseguridad. En la ciudad, 53% se siente inseguro y solo 16% seguro. En el barrio, la seguridad percibida también cae. Eso, en términos políticos, es dinamita: cuando la gente siente que se le desordena la vida diaria, cambia el clima social… y cambia el voto.

El Distrito tiene responsabilidades directas —y urgentes—, pero ojo: el mensaje también va para los que ya están en modo 2026, en modo Congreso, en modo Presidencia. Porque muchas de estas soluciones necesitan decisiones nacionales: reglas del sistema de salud, medicamentos, financiamiento, política laboral, justicia, seguridad. Es decir, esta encuesta también les está dibujando la ruta a los nuevos congresistas y a quien aspire a gobernar el país: si vienen a Cartagena a echar cuento, la ciudad los va a escuchar, sí, pero también los va a medir.

Y aquí está el punto que pocos dicen en voz alta: esto va a tener impacto electoral. La gente no vota solo por carisma; vota por esperanza concreta. Quienes logren hablar claro de estos problemas y, sobre todo, ofrecer soluciones creíbles, medibles y con cronograma, pueden ser favorecidos con el voto de los cartageneros.

Cartagena Cómo Vamos hace su parte: poner datos donde a veces solo hay ruido. Ahora le toca a la institucionalidad hacer la suya: priorizar, ejecutar y rendir cuentas. Porque Cartagena no necesita más diagnósticos para “ver qué hacemos”. Ya la ciudad habló. Y habló duro. La pregunta es sencilla: ¿quién la va a escuchar de verdad?

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