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Columna

Tema jodido

“Todos tenemos que meternos en el “barro político” y tratar —por lo menos— de convencer a varios petristas para que voten por cualquier candidato, menos por Cepeda…”.

Jorge Rumié

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Estimado lector(a), necesito que te acomodes bien. Si quieres, busca tu asiento favorito y prepárate un buen café, porque vamos a tener, en los próximos cinco minutos, la conversación más seria de nuestras vidas. Y no exagero. ¿Estamos? Ok., empiezo:

Lo primero que debes entender es que a Petro le quedan dos movidas políticas por hacer dependiendo del resultado de las presidenciales. La primera sería que el comunista de Cepeda gane las elecciones y que se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente (como sabes, ya están recogiendo firmas) para imponer una constitución como la venezolana, “sin límites para un presidente-dictador”, incluyendo la reelección entre ellos. Es decir —y por favor escucha al famoso constitucionalista Mauricio Gaona, quien tajantemente manifiesta que la próxima elección presidencial sería la última en términos democráticos, de ganar Cepeda—. La segunda posibilidad sería que Cepeda pierda las elecciones y que Petro desconozca el resultado alegando un supuesto fraude (recuerda que viene amenazando a la Registraduría sin fundamentos), por pánico a lo que pueda ocurrirle legalmente —a él, a su familia y a sus allegados— luego de todas las irregularidades de este gobierno. En ese escenario simplemente diría: “¡Fraude, fraude! Hay que repetir las elecciones y del Palacio de Nariño no me sacan”. Acuérdate: a Petro le gusta ganar con cara o sello.

Entonces, explicado lo anterior, ¿qué podemos hacer? ¿Nos come el tigre? Aquí es donde viene mi propuesta: como nunca, y por favor léeme bien, todos tenemos que meternos en el “barro político” y tratar —por lo menos— de convencer a varios petristas para que voten por cualquier candidato, menos por Cepeda. Con eso es suficiente. ¿Me entendiste? Es fundamental que le demos una paliza electoral a Cepeda para que Petro no pueda acudir a su estrategia de fraude electoral.

Ahora bien, caso contrario, si no haces nada, estimado lector(a), te arrepentirás toda la vida y llorarás (lloraremos) lágrimas de sangre por ti, tus hijos, nietos y las generaciones venideras. Estás advertido(a). Cuánta gente en Venezuela, Cuba o Nicaragua no desearía hoy tener la oportunidad que nosotros sí tenemos de preservar la democracia. Y, por favor, no me vengas con las excusas de siempre: “No me gusta la política”, “Que lo haga otro”, “No tengo tiempo…” Tamaña responsabilidad la que tenemos y no me pidas explicaciones de cómo es posible que nuestro país esté recorriendo –a estas alturas– el camino putrefacto hacia el comunismo.

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