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Columna

La conversación del gas se toma Cartagena

“El futuro del gas no se define solo en los mercados, sino también en las instituciones...”.

Camilo Morales

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Durante tres días, Cartagena deja de ser solo un ícono turístico para convertirse en el epicentro de una de las discusiones más estratégicas para el futuro energético de Colombia y América Latina.

El Congreso Naturgas de este año refleja con claridad que el gas natural está en el corazón de los colombianos. Desde el primer día, el tono lo marcan los temas de gobernanza y coyuntura política. Paneles como “Visión de Estado y gobernanza: retos en un nuevo ciclo político” y la discusión sobre la agenda legislativa 2026–2030 evidencian que el futuro del gas no se define solo en los mercados, sino también en las instituciones. El debate presidencial televisado, en este contexto, no es un elemento aislado: es la confirmación de que la energía, y en particular el gas, se ha instalado en el centro del debate nacional.

Pero Cartagena no solo mira hacia adentro. El segundo día amplía la conversación hacia América Latina y el Caribe, con un enfoque claro: pasar del potencial a la producción. La región tiene recursos, pero el desafío es convertirlos en seguridad energética y desarrollo tangible. En este punto, los protagonistas del sector, empresas, organismos multilaterales y analistas globales coinciden en una idea clave: el gas natural sigue siendo un habilitador crítico para cerrar brechas energéticas y sociales en economías emergentes.

Uno de los grandes ejes conceptuales del congreso es el de las “moléculas con propósito”. No es solo una frase llamativa: es una forma de redefinir el papel del gas en la transición energética. Lejos de ser visto como un combustible del pasado, el gas aparece como un aliado pragmático para avanzar hacia sistemas más limpios, confiables y asequibles. En esa línea, discusiones sobre GNL, transporte de gas y financiamiento sostenible dejan claro que la conversación ya no es si el gas tiene un rol, sino cómo optimizarlo en un entorno de descarbonización.

El tercer día introduce un componente igual de relevante: el análisis técnico y la mirada de largo plazo. Centros de pensamiento, organismos internacionales y expertos coinciden en que Colombia enfrenta decisiones críticas. ¿Cómo garantizar abastecimiento? ¿Cómo atraer inversión en un entorno regulatorio incierto? ¿Cómo avanzar hacia emisiones netas cero sin sacrificar competitividad? Las respuestas no son simples, pero sí convergen en un punto: la necesidad de coherencia entre política pública, señales de mercado y realidad energética.

Los protagonistas de esta conversación son tan diversos como el propio sector: ministros, reguladores, líderes empresariales, multilaterales, analistas internacionales y voces de opinión. Esa pluralidad es, quizás, uno de los mayores activos del congreso. Aquí no hay una única narrativa, pero sí un consenso creciente sobre la urgencia de actuar con pragmatismo.

¿Qué conclusiones dejará entonces esta semana en Cartagena? Primero, que el gas natural se consolida como un pilar de la seguridad energética regional. Segundo, que la transición energética en América Latina no será lineal ni homogénea, y requerirá soluciones adaptadas a cada realidad. Y tercero, quizás el más importante, que el debate energético ya no puede darse en compartimentos aislados: debe integrar política, economía, sostenibilidad y bienestar social.

Cartagena, por unos días, no solo acoge una conversación: la redefine. El Congreso Naturgas se convertirá en decisiones, inversiones y políticas que marcarán el rumbo energético del país y de la región en los próximos años.

*Secretario general de Naturgas.

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