Runa Simi es el título de la película más linda que vi en el Ficci 65. Es también un término originario del quechua, que significa ‘Lengua de la gente’. La película estaba en la selección de Cine Indígena y su factura es de altísima calidad. Ha ganado siete reconocimientos, y el más importante, a mi forma de ver, fue ganar la convocatoria del Ministerio de Cultura de Perú que la hizo posible. A simple vista puede parecer una historia de tenacidad, pero para mí es una historia de amor por la identidad.
Fernando Valencia es junto a su hijo Dylan el protagonista. Y esta película es el dispositivo publicitario más importante que tienen para que su sueño se logre. Su gran talento, pero sobre todo su tenacidad, nos tiene a varios siendo embajadores de su deseo, porque si algo consigue la cinta es contagiarnos las ganas de verlo realizado.
El sueño es obtener los derechos de Disney para doblar al quechua sus películas, y quieren empezar por ‘El Rey León’, por simbolismo: una historia que representa la lucha por el restablecimiento del orden, algo que sin duda importa a las comunidades indígenas. Y es en sí también el sentido del sueño: no permitir que la lengua originaria muera. El quechua se habla en siete países de Latinoamérica y, de acuerdo con la ONU, tiene entre ocho y diez millones de quechuahablantes. Para Fernando, los mayores de su comunidad tienen derecho a consumir este tipo de películas en su lengua, pues de otra forma no la entienden y también es importante para los niños, al tratarse de un mecanismo de motivación para aquellos que ya no la hablan, revalorizándola.
Fernando es un espíritu alegre, incansable, soñador e idealista, él no se conforma con ninguno de los “NO” que ha recibido. Es tan poderoso, que ya el doblaje lo hizo con otro grupo de seres extraordinarios que encontraron en esta lucha su bandera. Ahora siguen pedaleando por obtener los derechos. Hay gente que condena la piratería, pero quien ve todo lo que ocurre tras este milagro de ‘El Rey León’ en quechua, deja de ser tan moralista, y se da cuenta que a veces es el único camino posible. Fernando quiere hacer las cosas al derecho, pero no lo han dejado. En el fondo de todo esto prevalece el sentido de comunidad (que ya no entendemos muy bien los occidentalizados) sobre los intereses económicos de una industria de por sí millonaria. La resistencia y la fuerza suelen venir del Runa Simi. Adenda: El Ficci es uno de los hechos culturales más importantes de Cartagena. Me anima ver cómo ya varias generaciones tienen la oportunidad de encontrarse y conocer los lenguajes y las identidades alternativas que espacios como estos permiten. El cine latinoamericano o la grilla de programación, cada vez más completa y estructurada, proporcionan una visión de mundo mucho más holística, que contribuye a consciencias más despiertas y curiosas.
