Cartagena se consolida como destino deportivo y epicentro de grandes eventos internacionales; se destaca la acogida de partidos de la Copa Libertadores, torneo en el cual la ciudad es sede del Junior de Barranquilla. Este hecho, sin precedentes en la historia de La Heroica, abre una oportunidad en materia deportiva, económica y turística que no se puede ignorar.
El turismo deportivo a nivel global representa cerca del 10% del gasto total de la industria sin chimenea, consolidándose como uno de los sectores de mayor crecimiento; en 2023 superó los 560.000 millones de USD, con proyecciones de alcanzar 1,3 billones para 2032. Eventos como el del 8 de abril, en el que se enfrentaron Junior de Barranquilla y Palmeiras de Brasil en el Jaime Morón, con lleno total de 18.000 espectadores, generaron ingresos en hotelería, gastronomía, transporte y comercio, fortaleciendo la economía local y evidenciando el potencial de esta apuesta del Distrito.
Esto demuestra el liderazgo de la Administración distrital en diversificar la oferta turística, con el objetivo de proyectar a la ciudad no solo como destino religioso, cultural o recreativo, sino también como referente en turismo deportivo, uno de los sectores más dinámicos a nivel mundial.
¿Qué mejor vitrina que ser sede de la fase de grupos de un torneo continental como la Copa Libertadores?, esto no solo dinamiza la economía con más visitantes de América Latina y el Caribe, sino que posiciona a Cartagena como una ciudad capaz de albergar eventos de alto nivel, fortaleciendo su imagen ante futuras justas deportivas.
Expreso mis más sentidas condolencias a la familia del barrista Gabriel Acosta, quien perdió la vida en un acto de violencia que condenamos, perpetrado por intolerantes que no representan a ninguna hinchada. Estos hechos generan preocupación; sin embargo, no deben opacar la gestión del alcalde Dumek Turbay, quien busca posicionar a Cartagena como epicentro de eventos globales. Algunos críticos, al no poder cuestionar su gestión, se aferran a hechos aislados para endilgar responsabilidades, minimizando sus logros. Cabe resaltar que se realizaron los despliegues policivos necesarios, cumpliendo protocolos de seguridad, aunque el evento se vio empañado por actos aislados.
Es necesario fortalecer la seguridad, ampliar la capacidad operativa y garantizar escenarios seguros. Apostarle al deporte como motor de desarrollo no solo es conveniente, sino necesario. Existen desafíos, pero no deben frenar nuevas dinámicas que impulsen el crecimiento económico y social de la ciudad. Se viene nuevos partidos y Cartagena debe estar preparada para recibirlos, demostrando que está a la altura de los grandes escenarios deportivos internacionales.
