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Columna

Cemento Social: la infraestructura como el verdadero motor del desarrollo humano

El IDH elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) mide tres variables fundamentales.

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La transformación de Cartagena y Bolívar vive un ritmo acelerado. liderazgo del Bajo alcalde el de Cartagena, Dumek Turbay, y del gobernador, Yamil Arana, el territorio experimenta una revolución de infraestructura sin precedentes. Mega colegios, calles y carreteras, complejos deportivos y malecones conectan comunidades antes olvidadas.

Los contradictores políticos sin elementos técnicos ni facticos, argumentan con frecuencia que el cemento no alimenta a la población, lo cual es una vieja y desgastada premisa de la oposición que insiste en abrir una brecha artificial en la inversión pública.

Sin embargo, la gestión actual demuestra lo contrario. Una calle pavimentada en un barrio popular no es solo obra civil; significa que la ambulancia puede entrar, que el transporte público reduce sus costos y que los niños caminan al colegio sin pisar barro. El cemento dignifica la vida y reduce de inmediato la pobreza valorizando sus sectores. multidimensional.

Invertir en infraestructura no es oponerse a la inversión en la gente. Al contrario, construir obras de calidad es la forma más sostenible de generar empleo, atraer capital y construir las bases para que cartageneros y bolivarenses salgan adelante por su propio esfuerzo. El cemento, en este gobierno, es sinónimo de progreso e inclusión.

En la ciudad heroica y a lo largo de los municipios bolivarenses, estas administraciones, ejecutan una transformación física orientada directamente a un indicador internacional clave: el Índice de Desarrollo Humano (IDH).

El IDH elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) mide tres variables fundamentales: salud (esperanza de vida), educación y nivel de vida digno (ingresos per cápita). El “cemento” de las mega obras impacta directamente en cada una de ellas:

Salud y entorno: La construcción de redes de alcantarillado, como el megaproyecto para los corregimientos de Bayunca y Pontezuela impulsado por el Distrito, erradica focos epidemiológicos de aguas residuales. Menos infecciones gastrointestinales significan menor mortalidad infantil y, consecuentemente, un incremento en la expectativa de vida.

Educación accesible: Una escuela moderna en medio del lodo o inaccesible por falta de vías transitables no cumple su función. La pavimentación masiva reduce los tiempos de desplazamiento escolar y combate directamente la deserción escolar.

Ingresos y productividad: Las vías urbanas y secundarias reducen los costos de transporte de carga y pasajeros. Esto inyecta competitividad, disminuye los precios de la canasta básica y facilita que los microempresarios accedan a mercados más amplios, elevando el ingreso per cápita.

El volumen de los recursos ejecutados refleja que la infraestructura se convirtió en la prioridad, en donde a nivel distrital se ejecuta una inversión histórica de más de $6 billones en infraestructura social, turística y vial. Solo en la Localidad de la Virgen y Turística se destinaron más de $471.000 millones para beneficiar a 360.000 habitantes en condiciones de vulnerabilidad extrema. El Distrito ya registra más de 56 kilómetros de vías nuevas construidas para saldar el rezago de movilidad de la ciudad.

La apuesta departamental lidera un paquete histórico que supera los $3,7 billones en Bolívar, distribuidos en 293 proyectos. El 86 % de estas intervenciones (254 proyectos) se centran estrictamente en acueductos, alcantarillados, vivienda, infraestructura escolar y vías secundarias.

La estrategia implementada en ambas administraciones, guarda paralelismos directos con casos de éxito global en la superación de la pobreza, como el de Curitiba, Brasil o el milagro del Sudeste Asiático en países como Vietnam o Corea del Sur. Garantizar subsidios sin construir las condiciones físicas que permitan la generación de riqueza condena a las comunidades a una dependencia crónica del Estado. El cemento bien planificado, transparente y con enfoque social —como el que hoy se vierte sobre el Cartagena y Bolívar— es, en rigor, el cimiento técnico del desarrollo humano.

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