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Columna

El presidente que merecemos

“237 años después continúa vigente incitando a ciudadanos, en épocas de crisis, a no convertirse en víctimas inmóviles responsables de su presente y futuro...”.

HENRY VERGARA SAGBINI

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Joseph Marie Maistre (1753-1821) afamado pensador y político francés, acuñó contundente frase describiendo su postura sobre responsabilidad colectiva y dinámica del poder, en medio de la Revolución Francesa: “Los pueblos tienen el gobierno que merecen”. 237 años después continúa vigente incitando a ciudadanos, en épocas de crisis, a no convertirse en víctimas inmóviles responsables de su presente y futuro, enfrentando realidades de la nación, pueblo o ciudad; urgidos en no continuar experimentando la misma tragedia en circulo vicioso sin desarrollar el indispensable ‘Pensamiento crítico’, clave de la auténtica libertad, reflexiones que vienen bien al recién elegido presidente de Colombia (2026 - 2030), a quien exigiremos actuar con absoluta libertad y trasparencia, lejos de trapisondas; manos y conciencia limpias, progreso equitativo abonado con honestidad, no con azufre; tachaduras ni empellones, comprometido con la salud, la educación, la seguridad ciudadana; recogiendo cosechas de pupitres y azadones, trasparencia en sus actos, cumpliendo, al pie de la letra, sin tachones, su programa de gobierno.

Derechos Humanos vestidos de gala desde el primer hasta el último segundo de su mandato, acogiendo a millones de familias colombianas que tanto han sufrido a la espera de milagros que nos ofrece la genuina DEMOCRACIA. Confiamos en que el nuevo mandatario de los colombianos, en cada uno de sus actos, respete nuestra Carta Magna, acogiendo consejos sabios como los de Albert Einstein: “No trates de convertirte en personaje exitoso, sino en persona de principios y valores”, utilizando idéntica vara para medir amigos y contradictores, sin magullar la independencia de las ramas del poder público, ni interferir en debates electorales ajenos, recordando la obligación de ser ecuánimes, nos representa a todos los colombianos, hastiados de retóricas polarizantes, robusteciendo garantías constitucionales sin sesgos ni amiguismos de aquellos que pretenden eternizarse en el poder dividiendo a los ciudadanos, utilizando un léxico peyorativo y placas sepulcrales: “Enemigo de la patria”.

Por su parte, las Sagradas Escrituras abordan en Corintios la relación con los gobernantes: “Figuras de gran influencia cuyo liderazgo se define por la forma de propiciar justicia, convirtiéndose en líderes justos y sabios: sembrando prosperidad a la nación mientras los corruptos y necios causan sufrimiento. Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra; cuando los perversos lo ostentan, el pueblo gime”.

En esta época del ‘sálvese quien pueda’ y ‘Ley del embudo’, son contrarrestados por consejos sabios de los abuelos que, solo en 10 palabras, sintetizaron todo lo escrito sobre el ser humano justo y sabio: “No hagas a otro lo que jamás quisieras hicieran contigo o a tu familia”, precepto ético garantizando a los colombianos, al mundo entero, el presidente ecuánime y pacifista que merecemos, soñando con morir de viejos, complacidos.

¿Por qué tanta prisa y avaricia? Llegamos y marchamos con las manos vacías, pero eso sí, viviremos eternamente en los recuerdos.

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