comscore
Columna

La competitividad comienza por las personas

“No existe transformación digital sin transformación humana. No existe innovación sin aprendizaje. No existe competitividad sin talento...”.

Andrea Piña Gómez

Compartir

Durante años, cuando hablábamos de competitividad, solíamos pensar primero en infraestructura, tecnología, inversión, conectividad o ubicación estratégica. Y, por supuesto, todos esos factores son fundamentales para el desarrollo de un territorio. Sin embargo, cada vez resulta más claro que ninguna de esas ventajas genera resultados sostenibles si no está acompañada de una apuesta decidida por las personas.

La verdadera diferencia entre las empresas que seguirán creciendo los próximos años estará en su capacidad para aprender, adaptarse, innovar y liderar mejor. En un entorno donde la inteligencia artificial transforma procesos, los modelos de negocio evolucionan con rapidez y las expectativas de los trabajadores también cambian, el talento humano dejó de ser un asunto exclusivamente interno de las organizaciones para convertirse en condición esencial de competitividad.

El Foro Económico Mundial ha advertido que, hacia 2030, cerca del 39% de las habilidades clave requeridas en el mercado laboral cambiarán. Este dato no debe leerse como una amenaza, sino como un llamado a la acción. Las empresas que entiendan a tiempo esta transformación tendrán mayores posibilidades de anticiparse, preparar a sus equipos y convertir el aprendizaje en ventaja real.

En Bolívar, el reto también es evidente. En 2024, el departamento registró 82.864 estudiantes matriculados en educación superior; sin embargo, la cobertura bruta alcanzó apenas el 39,79%, por debajo del promedio nacional, que se ubicó en 57,53%. Esta realidad nos invita a entender la formación no como un esfuerzo aislado, sino como una agenda estratégica que conecte al sector educativo, al sector empresarial y a las instituciones.

También existen señales positivas. En el Índice Departamental de Competitividad 2025, Bolívar ocupó la posición 12 entre 33 departamentos en el pilar de educación superior y formación para el trabajo, mejorando un puesto frente al año anterior. En el pilar de mercado laboral pasó del lugar 24 al 20. Son avances importantes, pero también nos recuerdan que todavía tenemos un camino por recorrer para lograr que el talento disponible responda mejor a las necesidades reales de las empresas.

Hoy las organizaciones no necesitan únicamente perfiles técnicos. En mediciones recientes que incluyen a Cartagena y otras ciudades del Caribe, las empresas medianas y grandes han identificado como habilidades especialmente demandadas la resolución de problemas, la participación en la toma de decisiones, la comunicación, la creatividad y el trabajo en equipo. Hacia adelante, cobran aún más relevancia el pensamiento crítico, la resiliencia, la cooperación y la capacidad de negociación.

Esto confirma algo que desde la Cámara de Comercio de Cartagena hemos escuchado de manera recurrente en nuestro diálogo con los empresarios: la formación que hoy necesitan las empresas debe ser pertinente, flexible y conectada con sus desafíos cotidianos. No se trata solo de transferir conocimiento, sino de desarrollar capacidades para liderar, vender, innovar, gestionar, transformar y crecer.

Por eso presentamos ANFE, la Academia de Negocios y Formación Empresarial de la Cámara de Comercio de Cartagena, como una apuesta institucional para acompañar a las empresas en el fortalecimiento de su talento humano. ANFE nace con una visión clara, ser un aliado estratégico para las organizaciones que entienden que formar a sus equipos no es un gasto, sino una inversión en sostenibilidad, productividad y futuro.

No queremos que la formación sea vista como una actividad ocasional ni como una respuesta tardía a las dificultades. Queremos contribuir a que sea parte de la estrategia empresarial. Que las áreas de talento humano encuentren herramientas para cerrar brechas, desarrollar líderes y preparar equipos capaces de responder a un entorno cada vez más exigente.

Cartagena y Bolívar tienen ventajas importantes, ubicación, vocación empresarial, sectores con potencial y capacidades logísticas, turísticas, industriales y de servicios. Pero esas ventajas sólo se convierten en desarrollo cuando existen personas preparadas para aprovecharlas. El futuro de nuestro territorio no se definirá únicamente por las inversiones que lleguen, sino por el talento que seamos capaces de formar, retener y proyectar.

No existe transformación digital sin transformación humana. No existe innovación sin aprendizaje. No existe competitividad sin talento. El desafío está planteado, convertir la formación en una prioridad estratégica para nuestras organizaciones y nuestro territorio, porque las empresas que aprenden son las que evolucionan, y los territorios que invierten en su gente son los que construyen un futuro más próspero y sostenible.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News